El Gobierno empezó acelerar la agenda de prioridades que, con aval del FMI, se trazó con la mirada puesta en el año electoral 2027. El objetivo apunta a transformar la estabilidad macro en crecimiento sostenible, sin que eso implique modificar el aspecto clave del programa económico de Javier Milei: la reducción de la inflación con disciplina fiscal.
En los últimos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo dieron pistas y anunciaron medidas orientadas a que los buenos resultados macro y el boom de rubros como el agro, la energía y la minería se trasladen a los sectores de la economía que siguen rezagados y con fuerte impacto en el mercado interno.
La titular del Fondo, Kristalina Georgieva, le pidió al Gobierno focalizar herramientas para un mayor acceso al financiamiento de las pymes, a las que consideró como un motor clave para el consumo y la generación de puestos de trabajo.
En el Gobierno consideran que la flexibilización de los créditos en dólares para las empresas puede ser el mecanismo ideal para dinamizar la construcción, un sector con alta generación de empleo y de los que más derrama en el resto de la economía.
Con la medida, los bancos tendrían una capacidad prestable en dólares por unos U$S6.000 millones, ya que los depósitos en esa moneda superan levemente los U$S40.000 millones.
El potencial que pueden prestar los bancos se multiplicaría si el Congreso aprueba los cambios a la ley de Inocencia Fiscal.
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