El presidente Javier Milei rechazó que el aumento de la morosidad pueda atribuirse a la política económica del Gobierno y aseguró que los niveles registrados en la Argentina son comparables con los de otros países. Lo hizo durante el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde volvió a defender el rumbo de su gestión y lanzó fuertes críticas contra distintos sectores.
“No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando con la morosidad”, afirmó Milei. Según sostuvo, existe una utilización política del fenómeno con el objetivo de responsabilizar a su administración.
La presentación se produjo un día después de otro discurso de tono confrontativo en el que el mandatario había cuestionado a la oposición. Esta vez, ante un auditorio integrado mayoritariamente por empresarios del sector agroexportador, sus críticas apuntaron especialmente contra periodistas, economistas y el kirchnerismo.
El comienzo de la exposición estuvo marcado por un error del Presidente, que confundió inicialmente la Bolsa de Comercio de Rosario con la de Buenos Aires. Milei corrigió de inmediato, aunque desde el auditorio se escucharon algunas expresiones de desaprobación.
La defensa frente al aumento de la morosidad
Durante su exposición, que se extendió por más de una hora y media, Milei abordó inicialmente el concepto de los denominados “mercados controvertidos” o “mercados repugnantes” y luego avanzó sobre la situación macroeconómica.
En ese contexto volvió sobre uno de los temas que ganó espacio en la discusión económica: el nivel de endeudamiento y las dificultades para afrontar compromisos financieros.
“No hay por qué culpar al Gobierno sobre el tema de la morosidad”, insistió. El mandatario sostuvo además que las medidas económicas adoptadas habían sido anticipadas y aseguró: “Cumplimos lo que dijimos”.
Milei cuestionó también la magnitud que adquirió el tema en el debate público. “¿Por qué hay tanto ruido con la morosidad, si los números de la Argentina son similares a los de Estados Unidos o Chile?”, planteó. Y agregó: “Entiendo que me odien, pero los datos son los datos”.
El Presidente elevó luego el tono para cuestionar a quienes ponen el foco sobre el endeudamiento de las familias y vinculó esas críticas con sectores que, según su interpretación, buscan un regreso a las políticas anteriores.
Denuncias de “operaciones” y críticas al periodismo
Milei también sostuvo que existen intentos por instalar la idea de que la situación económica de la sociedad es peor de lo que muestran los indicadores que destaca el Gobierno.
En ese marco hizo referencia a una información sobre una carnicería argentina que supuestamente vendía carne de burro y la presentó como ejemplo de una “operación” destinada a transmitir una imagen de empobrecimiento.
El mandatario volvió además a cargar contra periodistas y medios de comunicación, a los que acusó de impulsar informaciones destinadas a perjudicar a su administración. Durante distintos pasajes de su discurso utilizó duros calificativos para referirse a integrantes de la prensa.
Milei estuvo acompañado en Rosario por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y por el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Una referencia directa a las elecciones de 2027
En otro tramo de su exposición, el Presidente puso la mirada sobre las elecciones presidenciales del próximo año y presentó los comicios como una instancia decisiva para sostener el rumbo iniciado por su administración.
“No puede ser que siempre nos volvamos a comer el verso del socialismo. El año que viene, o nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos”, afirmó.
La Bolsa de Comercio de Rosario ha sido uno de los ámbitos empresarios en los que Milei encontró mayor respaldo desde que llegó a la Presidencia. Sin embargo, en esta oportunidad el clima fue más frío que en anteriores visitas.
Entre los empresarios había expectativa por conocer la estrategia del Gobierno para los próximos meses, en medio de las dificultades de algunos sectores de la economía y del crecimiento del endeudamiento de los hogares.
A favor del Gobierno aparece la situación del sector agroindustrial, que durante el primer semestre del año liquidó US$16.297 millones, de acuerdo con datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina.
Reclamos por infraestructura y producción
Más allá del respaldo al rumbo general de la economía, la conducción de la Bolsa de Comercio volvió a plantear la necesidad de avanzar con inversiones en infraestructura vial, uno de los reclamos que también sostiene el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.
El titular de la entidad, Pablo Bortolato, consideró que la eliminación de las retenciones y una mayor inversión en infraestructura podrían permitir que la Argentina alcance una producción de 250 millones de toneladas dentro de una década.
Pullaro, por su parte, destacó el aporte de Santa Fe a la economía nacional y aseguró que la provincia produce alimentos para 80 millones de personas y genera unos US$16.000 millones.
“No queremos volver al pasado, al populismo y a la corrupción. No retroceder implica un punto de partida, pero el desarrollo tiene que llegar a la gente”, sostuvo el gobernador.
La administración santafesina decidió avanzar con recursos propios en obras sobre la ruta A012, un corredor estratégico para el acceso a parte de las terminales portuarias de la región. La decisión fue destacada durante el acto de la Bolsa.
La preocupación por el empleo en Rosario
El escenario económico de Rosario también estuvo presente durante la jornada. Según datos del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación en el aglomerado llegó al 8,2%, más de un punto porcentual por encima del registro del mismo período del año anterior.
La industria aparece entre los sectores más afectados. De acuerdo con datos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), en julio la actividad metalúrgica cayó 4,4% respecto de junio.
En una región donde el sector está estrechamente vinculado con la actividad agropecuaria, la retracción provocó la pérdida de unos 2.000 puestos de trabajo durante los últimos dos años.
Protestas y un fuerte operativo de seguridad
La visita presidencial estuvo acompañada por un amplio despliegue de seguridad en el centro rosarino. Las calles cercanas a la Bolsa de Comercio permanecieron cerradas desde las 17 y hasta después de finalizado el acto, cerca de las 20.30.
Fuera del edificio se concentraron manifestantes, principalmente pertenecientes a organizaciones sindicales y partidos de izquierda. Durante la protesta se registraron algunos momentos de tensión y se arrojaron bombas de estruendo, aunque no hubo incidentes de gravedad.
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