El panorama económico argentino cerró la semana atravesado por nuevas señales de tensión financiera. El riesgo país superó los 930 puntos básicos y alcanzó su mayor nivel en doce meses, en una jornada marcada por las caídas de los bonos soberanos en Wall Street y la actividad prácticamente paralizada en el mercado local por el Día del Bancario.
La incertidumbre internacional, la depreciación del real brasileño y las dudas de los inversores sobre la continuidad del rumbo económico conforman un escenario que vuelve a poner bajo observación tanto a la deuda argentina como al mercado cambiario. Aunque el dólar mayorista retrocedió levemente en su última rueda, acumuló su cuarta semana consecutiva de aumentos.
La atención está puesta ahora en el miércoles 11 de noviembre, cuando se reanudará la operatoria local. Al feriado bancario de este viernes se sumará la interrupción de la actividad del lunes y el martes por la visita del papa León XIV.
EL RIESGO PAÍS, EN MÁXIMOS DE UN AÑO
El indicador elaborado por JP Morgan mostró fuertes oscilaciones durante la jornada. Por la mañana había descendido hasta los 895 puntos, acompañado por una recuperación de los títulos públicos. Sin embargo, ese movimiento se revirtió y, hacia la mitad de la rueda, volvió a superar las 930 unidades.
La suba era de 11 puntos, equivalente al 1,2%, y llevaba al índice a un nivel que no se registraba desde octubre de 2025, antes de las elecciones legislativas. En lo que va de noviembre, el incremento alcanza el 19%, mientras que en el acumulado del año supera el 64%.
El aumento del riesgo país refleja una mayor diferencia entre el rendimiento que exige el mercado para comprar deuda argentina y el de los bonos del Tesoro estadounidense. Su avance encarece las condiciones para una eventual búsqueda de financiamiento y expone la persistencia de las dudas sobre los activos locales.
Los bonos soberanos operaban con pérdidas en todas sus especies, encabezadas por el AE38D, que retrocedía un 1,4%. Como la Bolsa de Buenos Aires permanecía cerrada, los movimientos correspondían a las operaciones realizadas en Wall Street.
Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, en cambio, mostraban resultados dispares. Tenaris avanzaba un 4,4% e IRSA ganaba un 2,7%, mientras que Globant caía un 5,6% y BBVA perdía un 1,6%.
EL DÓLAR SUMÓ OTRA SEMANA EN ALZA
En el mercado cambiario, la escasa actividad del viernes dejó como referencia para el segmento mayorista el cierre de la jornada anterior. El dólar había terminado a $1.545,50 para la venta, con una baja de 50 centavos, equivalente al 0,03%.
Ese pequeño retroceso no modificó el balance semanal: la divisa acumuló un aumento del 0,7% y completó cuatro semanas consecutivas de subas. La distancia respecto del techo de la banda cambiaria quedó en el 26,7%, mientras que el volumen negociado en el mercado de contado superó los US$754,8 millones.
En la última rueda, los contratos de futuros registraron incrementos de hasta el 0,3%, con operaciones por US$1.382 millones. Los precios negociados ubicaban al dólar mayorista en $1.573 para fines de noviembre y alrededor de $1.601,50 para diciembre.
Entre las cotizaciones informadas durante la jornada reducida del viernes, el dólar MEP se ubicaba en $1.578,78, con un avance del 0,2%, y el contado con liquidación rondaba los $1.678,72. El dólar cripto subía un 0,1%, hasta los $1.647,31.
Por su parte, el blue se mantenía en $1.535 para la compra y $1.555 para la venta. El dólar tarjeta tenía como referencia los $2.041 y el promedio vendedor del oficial relevado por el Banco Central entre las entidades financieras era de $1.571,84.
UNA REAPERTURA BAJO OBSERVACIÓN
La pausa de la actividad local posterga hasta el miércoles la respuesta del mercado doméstico a los movimientos de estos días. Mientras tanto, los bonos y las acciones que cotizan en el exterior siguen reflejando las decisiones de los inversores.
El contexto suma factores de presión. La depreciación de la moneda brasileña introduce inquietud por la relación comercial y competitiva con el principal socio de la Argentina, mientras que la incertidumbre financiera posterior a las elecciones legislativas estadounidenses condiciona el escenario internacional.
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