TEMAS DE HOY:

La disputa por el electorado independiente marca la nueva etapa política del Gobierno

La salida de Manuel Adorni ha actuado como una bisagra para el Gobierno. Se explica desde el poder que vienen tiempos diferentes, luego de resistir más de 100 días el daño que le causaba a la Casa Rosada la permanencia del polémico funcionario. Se supone que, ahora sí, el oficialismo inició el camino sin escollos autoprovocados hacia lo que será el objetivo político central del próximo año: la búsqueda de la reelección del presidente Javier Milei.

El ministro de Economía, Luis Caputo, acaba de presentar una hoja de ruta de cómo piensa pagar los compromisos financieros que la Rosada tiene en lo que resta de este año y el próximo. Buscó dejar en claro que el Gobierno va a tener la plata para afrontar esas deudas en dólares, en un país donde el billete verde se asoma a una paradoja: siempre parecen faltar dólares en las reservas del Banco Central -de hecho, aún persiste el cepo para las empresas- pero sobran en la economía doméstica porque los argentinos guardan enorme cantidad de divisas en el llamado “colchón”.

La receta tranqulizadora de Caputo a los mercados, el plan para avisar que va a pagar todo, parte de la base -discutible- de que está casi asegurada la reelección de Milei y que, por eso mismo, no debería darse, sobre todo el año que viene, lo que sucede en este país cada vez que hay elecciones: una suerte de “stand by” económico-financiero, una pausa hasta que se aviste la certidumbre del desenlace electoral.

¿Pero es tan así? Más allá de que, en rigor, la oposición no ha logrado aún construir una oferta potable para enfrentar al Presidente, ¿la ciudadanía tiene claro a esta altura su decisión cívica?

En eso trabajará la mesa política del gobierno, reunida el miércoles ya con el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, como cabeza más visible.

LOS DISTINTOS UNIVERSOS DE VOTANTES

El Gobierno tiene muy claro que hay un universo que jamás lo votará, identificado con el kirchnerismo y la izquierda; y que existe un núcleo duro fiel, que volverá a votar a Milei convencido del rumbo que le impuso al país pero, sobre todo, por un profundo sesgo antikirchnerista: jamás votarían a algo que huela a Máximo Kirchner o a Cristina, por ejemplo. Pero ahí no se agota el universo de votantes.

La consultora QSocial Big Data acaba de presentar un informe -realizado en junio-, que revela, de hecho, una sociedad dividida en tres tercios ideológicos. De esos tres segmentos hay uno mixto (esto es, sin rigideces partidarias) de un 30% que podría definir la disputa política del año que viene. Ese universo asoma como el lugar a seducir por el oficialismo, en la búsqueda de un triunfo en primera vuelta, pero también por el resto de las fuerzas políticas. Conviene ir a los detalles de ese mapa dividido en tres.

El segmento liberal/conservador, que representa el 36%, se muestra como la base más sólida del oficialismo, con una altísima coherencia interna: de ese porcentaje, el 87% a su vez aprueba la gestión de Milei y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas de 2025.

En las antípodas, el bloque progresista/estatista (que cree que el Estado debe tener más presencia general y no menos, como pregonan los libertarios), con un 34%, constituye el piso estable de la oposición. Allí, el 99% desaprueba al Presidente y el 79% dice haber adherido a Fuerza Patria -nombre electoral del kirchnerismo- en el último comicio.

EL TERCIO QUE VALE ORO

El tercio restante, ese 30% citado, emerge como el espacio decisivo. Es oro: un electorado mixto que no se identifica con ningún espacio político (54% dice eso), se divide en partes iguales entre la aprobación y desaprobación de la gestión de Milei y prioriza demandas puntuales. Como la seguridad y el respeto a la propiedad privada por encima de cosmovisiones ideológicas completas.

Para decirlo claramente, es gente que aprueba conceptualmente algunas cosas que pregona Milei pero tal vez rechaza sus modos siempre bruscos y ofensivos hacia los que no piensas igual que él. O que están de acuerdos con algunos preceptos centrales del gobierno pero no con otros.

“Hay un electorado mixto que no se identifica con ningún espacio político y es visto como clave”

A su vez, el estudio identifica consensos clave. En general, es enorme el respaldo al equilibrio fiscal (un 61% lo aprueba y esa es una batalla ganada por los libertarios en la llamada pelea cultural). Pero también hay un rechazo a la idea de privatizar todo lo que se pueda (54%). Algo similar pasa con la reforma laboral (55% de rechazo). O que el 69% rechaza la eliminación de subsidios al transporte y la energía si esto implica un aumento de tarifas, algo que refleja una actitud casi infantil de una sociedad acostumbrada a pagar regalados los servicios porque una cosa es imposible sin la otra.

Pero, por otro lado, el 63% exige endurecer las penas para los delincuentes y eso asoma como el reclamo más transversal del estudio. Punto para los libertarios que siempre cultivaron el discurso de mano dura y usaron ese ítem para diferenciarse del kirchnerismo, habitualmente en la vereda garantista.

Más detalles, ahora dentro de ese segmento de tercio que no es núcleo duro de ninguno de los dos polos. Que no compra el “paquete” completo de ninguno de los lados, que quiere orden fiscal pero tampoco avala la desregulación total de la economía; que quiere vivir seguro pero eso no implica adherir a una agenda conservadora que proponga retroceder con temas como la ley del aborto o el matrimonio igualitario. En ese universo, lo dicho: hoy por hoy el 54% no se identifica con ningún espacio político, el 37% votó en blanco o no votó o dice no recodar cómo sufragó en 2023, año de la consagración de Milei; y el 43% respondió lo mismo sobre el comicio legislativo de 2025.

En palabras de un viejo observador de la política, es el segmento donde tiene que hacer docencia el actor o la fuerza que pretenda ganar la elección presidencial del año que viene. Números más números menos, estos datos ya los tiene en la Casa Rosada. ¿La oposición está viendo este eventual panorama coyuntural? ¿A ese tercio, digamos, sin partido, lo seducirá la campaña “Cristina libre” que propone Máximo? Por cierto, es el universo de votantes al que en la gobernación bonaerense dicen que debería apuntar Axel Kicillof en su cruzada presidencial. Final abierto.

La encuesta de QSocial Big Data

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