El gobierno y las principales consultoras coinciden en que la inflación habría perforado el piso del 2 por ciento en junio.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, estimó que el costo de vida se ubicará en el 1,9%.
“La vemos en 1,9% si tengo que dar un número. Yo lo proyecto a veces tomando la Fundación Libertad y Progreso, que tiene sus propias estimaciones y, la verdad, muy cercanas”, señaló.
Pero aclaró que es “una proyección, y si tengo que dar un número, es ese. Me puedo equivocar y puede ser 2% o 1,8%, pero la tendencia es hacia abajo”, sobre el índice que se dará a conocer el 10 de julio.
Señaló que, “académicamente, en la historia de muchos países que vienen de niveles de inflación arriba del cien por ciento, primero hay una caída contundente y luego hay una inercia que cuesta romper”.
Dijo que la situación hubiese sido diferente sin “todo lo preelectoral” que “afectó” al resultado.
“Fue tremendo lo que pasó. Lamentablemente describe un poco a la Argentina, asusta a los mercados. Después no tenemos los niveles de inversión que quisiéramos”, lamentó.
QUÉ DICEN LAS CONSULTORAS
Las principales consultoras coinciden con el pronóstico oficial.
Según Eco Go y C&T, la proyección para el IPC Nacional que publicará el Indec el 10 de julio marcó un alza del 1,9%.
Para Analytica, llegará incluso a mostrar algo más de moderación, con un 1,8% mensual.
Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, sobre la estimación de inflación de junio “El IPC de junio cerraría en torno al 1,8% mensual, perforando el piso del 2%, que venía siendo una barrera difícil para el Gobierno. A lo largo del mes se observó una desaceleración: comenzó cerca del 2,1%, luego bajó al 2%, se mantuvo en torno al 1,9% y finalmente se ubicó en 1,8%.
Uno de los factores que contribuyó a esta baja fue el comportamiento del rubro indumentaria, que en las últimas semanas comenzó a mostrar incluso algunas señales de deflación, con precios a la baja. Si bien en el promedio mensual todavía registra una leve suba, fue uno de los rubros que más traccionó hacia abajo en el tramo final del mes.
Este resultado está en línea con lo que veníamos señalando: desde agosto del año pasado hubo un fuerte apretón monetario, cuyos efectos tardaron en aparecer por los rezagos propios de la política monetaria. Luego del pico alcanzado en marzo, la inflación comenzó a moderarse en abril, bajó con más fuerza en mayo y en junio estaría ubicándose por debajo del 2%.
De confirmarse este dato, sería una señal positiva. Hacia adelante, la inflación podría seguir bajando si se normaliza la demanda de pesos y la emisión monetaria continúa controlada, como ocurrió durante los últimos meses”.
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