El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar el rumbo económico de la Argentina y dejó una nueva señal de apoyo al programa que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei. En una conferencia desde Washington, la vocera del organismo, Julie Kozack, destacó los avances en la estabilización macroeconómica, la mejora de los indicadores financieros y el proceso de recomposición de reservas, aunque evitó fijar plazos para una eventual vuelta del país a los mercados internacionales de deuda.
“El país sigue logrando grandes avances en el restablecimiento de la estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento de la resiliencia y la creación de una economía más abierta y eficiente”, sostuvo Kozack durante su habitual conferencia de prensa. La funcionaria remarcó que el programa vigente apunta tanto a consolidar el orden fiscal como a mejorar el funcionamiento del sistema productivo.
En esa línea, el FMI valoró que la actividad económica mantenga una trayectoria de crecimiento y que la inflación continúe en descenso, dos de los principales pilares sobre los que el oficialismo apoya su narrativa económica. También resaltó que las reservas internacionales atraviesan un proceso de recuperación y que eso contribuye a mejorar las condiciones de financiamiento para la Argentina.
Uno de los puntos que más atención despertó en el mercado fue la referencia a la baja del riesgo país. Kozack señaló que los spreads soberanos se ubican por debajo de los 450 puntos básicos y atribuyó esa mejora a una percepción más favorable de los inversores sobre la economía argentina. Según explicó, ese cambio también quedó reflejado en la suba de la calificación crediticia por parte de agencias internacionales.
De todos modos, el Fondo evitó avanzar sobre una fecha concreta para una nueva colocación de deuda en el exterior. “Las decisiones con respecto al momento y las condiciones del acceso a los mercados son, en última instancia, decisiones que toman las autoridades”, aclaró la vocera. La definición no es menor: el Gobierno debe enfrentar en los próximos días vencimientos por unos U$S4.300 millones y trabaja en una estrategia para cubrirlos con apoyo de organismos multilaterales y financiamiento privado.
En ese esquema, el FMI confirmó que mantiene una coordinación estrecha con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Kozack sostuvo que esas instituciones cumplen un papel “catalizador” para apuntalar las estrategias de financiamiento de los países.
La lectura oficial es que ese respaldo puede ayudar a reforzar la confianza y a despejar el frente financiero en la antesala del calendario electoral.
El mercado laboral fue otro de los ejes abordados en la conferencia. Consultada por el aumento de la informalidad y por el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno, Kozack respondió con cautela. Señaló que la formalización del empleo es uno de los objetivos del programa, pero aclaró que depende de múltiples factores, entre ellos la marcha de la macroeconomía, la estructura impositiva y el marco regulatorio.
Sobre la reforma, la funcionaria advirtió que su implementación es reciente y que sus efectos tardan en verse. “El objetivo es apoyar la creación de empleo formal y mejorar el funcionamiento del mercado laboral”, señaló. El mensaje del Fondo fue, en ese punto, una invitación a esperar resultados antes de sacar conclusiones sobre el efecto de los cambios normativos.
El respaldo del organismo llegó además con una señal de tranquilidad para el frente externo. Kozack aseguró que la Argentina está al día con sus pagos y afirmó que el FMI no tiene “ninguna preocupación” sobre el cumplimiento de los próximos vencimientos. Hacia adelante, el Fondo espera que el Gobierno mantenga el compromiso con el ancla fiscal, la reconstrucción de reservas y la mejora del esquema monetario y cambiario.
Así, el mensaje que dejó Washington fue claro: el FMI ve avances en el programa argentino, respalda la estrategia oficial para fortalecer el frente financiero y considera que todavía es temprano para medir el efecto de la reforma laboral. En un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la baja de la inflación y recuperar acceso al crédito, el aval del organismo funciona como una pieza política y financiera de peso.
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