La continuidad de las operaciones industriales del grupo Stellantis en la Argentina, empresa dueña de Fiat y Peugeot, ingresó en una fase de profunda incertidumbre tras recientes definiciones de su cúpula regional. El presidente de la firma para Sudamérica, Herlander Zola, reconoció en declaraciones al medio brasileño "Exame" que el panorama operativo para los dos centros fabriles radicados en el país no tiene garantizada su permanencia y que "todo puede suceder".
El máximo directivo regional, quien asumió la conducción hace un año en reemplazo de Emanuele Cappellano, precisó que la compañía contempla múltiples escenarios ante la evolución del mercado. Según indicó el ejecutivo, las alternativas abarcan desde trasladar la producción de un centro a otro, mantener ambas plantas en actividad o disponer el cierre de una de ellas o de las dos. Esta evaluación impacta de manera directa sobre una estructura fabril que emplea a unas 5.000 personas en el territorio nacional.
Uno de los argumentos centrales señalados por la conducción del consorcio automotriz para explicar el panorama actual es la brecha en la estructura de costos. Zola remarcó que el costo laboral en la Argentina resulta prácticamente el doble que en Brasil, factor al que sumó una red de proveedores locales más acotada y un menor nivel de competitividad en un contexto de apertura comercial.
Recortes en El Palomar y adecuaciones en Córdoba
El escenario de desaceleración ya se tradujo en modificaciones concretas sobre la dinámica diaria de los dos establecimientos fabriles de la empresa. En la planta bonaerense de El Palomar, donde la automotriz fabrica los modelos Peugeot 208 y Peugeot 2008, la compañía decidió eliminar uno de los turnos de producción durante el mes de mayo debido a la merma en las ventas internas y en las exportaciones. Esa reestructuración redujo la actividad a un único turno operativo e implicó la desvinculación de al menos 600 trabajadores a través de un esquema de retiros voluntarios.
Por su parte, en el complejo industrial de Ferreyra, en la provincia de Córdoba, la compañía produce el Fiat Cronos junto con las camionetas medianas Fiat Titano y RAM Dakota. En dicho predio, la firma optó por reducir la velocidad de ensamblado de las pick-ups para ajustar el nivel de oferta a las condiciones actuales del mercado brasileño. Pese a esta ralentización, la agenda operativa de Stellantis contempla la inauguración de una nueva planta dedicada a la fabricación de motores dentro de las instalaciones cordobesas durante el mes de noviembre.
La competencia de los vehículos chinos
El replanteo industrial coincide con un deterioro generalizado en las variables del sector automotor en la Argentina, donde la producción acumuló un descenso del 16,9% y las ventas registraron una baja del 13% en los primeros nueve meses del año. A este contexto macroeconómico se sumó el impacto de la apertura comercial, que facilitó un rápido incremento en la participación de los vehículos importados desde China. Las unidades de origen asiático, mayoritariamente electrificadas, pasaron de representar menos del 5% del mercado a rozar el 20% en solo un año.
Esta transformación en el perfil de la oferta local afectó sustancialmente a marcas tradicionales como Peugeot, cuya cuota de mercado en el país cayó de cerca del 9% alcanzado el año pasado a aproximadamente un 5% actual. Al respecto, Zola admitió que la industria occidental cometió errores en la lectura de la velocidad con la que avanzarían estas tecnologías y competidores en la región.
Asimismo, las decisiones a escala regional permanecen fuertemente condicionadas por el desempeño de Brasil, país que absorbe el 65% del volumen comercial de Stellantis en Sudamérica y proyecta alcanzar una cifra cercana a los tres millones de unidades vendidas en el año. Las modificaciones en el tipo de cambio y en las regulaciones de los países vecinos resultan determinantes para definir la viabilidad exportadora de la producción argentina.
Las perspectivas a futuro
Frente al diagnóstico formulado por la conducción sudamericana, el presidente de Stellantis Argentina, Martín Zuppi, defendió la continuidad operativa en el país durante su intervención en la Expo Auto Chino en Buenos Aires. El ejecutivo ratificó que la empresa mantiene programas de producción planificados para El Palomar con vistas a los años 2026 y 2027.
Zuppi explicó que la planta de El Palomar destina actualmente entre el 35% y el 40% de su volumen de fabricación a los mercados de exportación, teniendo a Brasil como destino clave. En esa línea, sostuvo que un repunte de la demanda en el país vecino favorecerá de forma directa el ritmo de armado local. Sobre las versiones vinculadas a un eventual cese de actividades, el directivo indicó que se trata de rumores recurrentes frente a los cuales la empresa responde sosteniendo la actividad industrial.
El titular de la operación argentina abogó por un esquema comercial abierto pero competitivo y equitativo. Señaló que proteger la producción nacional no consiste en "cazar en el zoológico", sino en garantizar que todos los actores compitan bajo condiciones tributarias similares, remarcando las desventajas de la industria local frente a unidades importadas que ingresan sin arancel.
Ambas plantas argentinas poseen un trasfondo histórico vinculado a la marca Fiat. El Palomar inició sus operaciones en la década de 1960 como Fiat Concord, pasó luego por Sevel y Socma, hasta ser adquirida nuevamente por Peugeot a finales de los noventa. En tanto, la planta de Córdoba fue construida por la automotriz italiana desde cero en 1995 e inaugurada al año siguiente. La fusión global de Fiat Chrysler Automobiles y el Grupo PSA en 2021 unificó ambos establecimientos bajo el sello de Stellantis.
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