Durante el último cónclave del Consejo Consultivo para el Desarrollo Regional, el titular de la entidad, Francisco Gliemmo, brindó detalles sobre una cumbre política mantenida con Carlos Bonicatto, actual jefe de Gabinete del municipio platense. En dicha cita, los directivos entregaron una agenda de trabajo con múltiples ejes de suma importancia para la zona.
A su vez, los miembros del organismo estudiaron un exhaustivo documento elaborado por Rodolfo Rocca, consultor del Centro de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires. El especialista centró su exposición en las alternativas viables para poner en marcha la terminal aérea de la Región.
En este contexto, detallaron las ventajas y las falencias de la obra en su estado actual, en la auditoría se resaltó la localización geográfica del predio, las vías de conexión y las condiciones de los accesos, el nivel de deterioro de las instalaciones y el balance técnico y económico de la propuesta.
El objetivo de esta iniciativa apunta a culminar la etapa de estudios con un llamado formal a licitación. En ese sentido, las autoridades del Consejo concluyeron con el respaldo a estas gestiones y destacaron la necesidad del progreso del proyecto.
Las voces y el debate de la iniciativa
Uno de los puntos centrales de la charla, expuesto por el consultor aeronáutico Manuel Gamboa, fue la distinción técnica: hoy La Plata cuenta con un aeródromo de uso público para vuelos visuales, pero carece de la infraestructura y certificaciones (aduana, migraciones, sanidad) para ser considerado un aeropuerto comercial pleno. Gamboa destacó que, aunque la pista habilitada es de 1.572 metros, existe una proyección para consolidarla hasta los 2.500 metros, lo que permitiría operaciones de mayor envergadura.
Sin embargo, el crecimiento urbano representa un desafío. El experto advirtió que la construcción de edificios de altura cerca de las cabeceras afecta las “sombras aeronáuticas” y los sistemas de aproximación, un problema que ya sufre Aeroparque.
El debate no se limitó a lo aeronáutico. Se planteó la recuperación de la zona aeroportuaria como un sistema integral de transporte de carga multimodal, aprovechando que el predio se encuentra a solo 5 kilómetros de la autopista y del puerto.
Hernán de la Colina, especialista en desarrollo económico, enfatizó que el aeropuerto debe ser una “herramienta de generación de riqueza local”. Según su visión, el auge del e-commerce y la logística de “última milla” ofrecen una oportunidad única: el 52% de las ventas online en Argentina se concentran en el AMBA, y La Plata podría funcionar como el stock productivo de la provincia, entregando productos en menos de dos horas.
Los expositores coincidieron en la necesidad de atraer inversión privada mediante modelos de cooperación público-privada. De la Colina utilizó una dinámica con aviones de papel para ilustrar que los “esfuerzos individuales” han llevado a 40 años de resultados esquivos, y que solo un formato colaborativo entre las fuerzas vivas de la región (La Plata, Berisso, Ensenada, entre otras) permitirá concretar el proyecto.
No todo fue consenso. Algunos asistentes cuestionaron la demanda real de un aeropuerto internacional en la zona, señalando que tanto Ezeiza como Aeroparque aún tienen capacidad ociosa en ciertos horarios. Asimismo, desde una perspectiva urbanística, se planteó que la ciudad ha crecido rodeando el predio actual, lo que podría hacer más viable potenciar otros aeródromos, como el del Aeroclub La Plata, ubicado sobre la autopista.
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