La expresión comenzó a ganar fuerza entre economistas y empresarios para describir la situación que atraviesa buena parte del sector manufacturero. Se trata de una presión simultánea que reduce la rentabilidad y pone en riesgo la producción y el empleo.
La industria argentina enfrenta un escenario cada vez más complejo. Mientras la inflación muestra una desaceleración, numerosas empresas advierten que sus márgenes de rentabilidad continúan achicándose. En ese contexto, economistas y consultoras comenzaron a hablar del denominado "efecto sándwich", una metáfora que describe cómo distintos factores presionan al mismo tiempo sobre la actividad productiva.
El concepto hace referencia a una industria que queda "atrapada" entre dos fuerzas que actúan en sentido contrario. Por un lado, un mercado interno con menor demanda y una creciente competencia de productos importados dificultan las ventas. Por el otro, los costos de producción -salarios, tarifas, logística, insumos e impuestos- continúan aumentando, mientras las empresas encuentran cada vez más dificultades para trasladar esos incrementos a los precios finales.
Cómo funciona el fenómeno
En términos simples, el "efecto sándwich" comprime la rentabilidad empresarial. La cara superior del "sándwich" está formada por un consumo más débil y una mayor apertura de las importaciones, que obligan a competir con productos extranjeros, muchas veces más baratos.
La cara inferior la constituyen los costos de producción, que siguen creciendo o permanecen elevados. Cuando una empresa no puede aumentar sus precios al mismo ritmo que sus costos porque perdería ventas frente a la competencia, sus ganancias se reducen.
El resultado es un estrechamiento progresivo de los márgenes de rentabilidad que puede traducirse en menores inversiones, reducción de turnos de producción, suspensión de proyectos e incluso pérdida de puestos de trabajo.
Según distintos informes privados, las actividades manufactureras vinculadas a la maquinaria agrícola, la industria automotriz, los electrodomésticos, el calzado, los textiles y los muebles aparecen entre las más golpeadas por este fenómeno.
La combinación de un mercado interno debilitado, mayores importaciones y costos que continúan presionando sobre las empresas explica buena parte del retroceso registrado por estos sectores durante los últimos meses.
La pérdida de rentabilidad no solo afecta a las empresas. Cuando los márgenes se reducen durante períodos prolongados, muchas compañías optan por postergar inversiones, congelar contrataciones o reducir personal para contener costos.
Por ese motivo, distintos analistas advierten que el "efecto sándwich" puede convertirse también en un problema laboral, ya que limita la capacidad de expansión de la industria y dificulta la generación de empleo formal.
El "efecto sándwich" no es un indicador económico oficial, sino una expresión utilizada para sintetizar una situación cada vez más frecuente: empresas que enfrentan costos elevados mientras pierden capacidad para fijar precios y vender más.
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