industria manufacturera cayó 5% interanual en julio y las ventas minoristas de las pymes volvieron a retroceder en agosto. A partir de estos indicadores, el diputado provincial por HECHOS Manuel Passaglia planteó un análisis sobre cómo la menor actividad económica se traduce en decisiones cotidianas de empresas y familias y termina impactando en el consumo.
El 5% de caída industrial corresponde al último Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC, elaborado con datos de julio. El organismo difundió ese resultado el 8 de septiembre, en comparación con el mismo mes de 2025.
Passaglia señaló que las consecuencias de una menor producción comienzan dentro de las propias empresas. “Una fábrica recibe menos pedidos. Una máquina trabaja menos horas. El dueño frena una inversión. No reemplaza al que se fue. Corta las horas extras. Empieza a mirar cada gasto porque no sabe cómo viene el mes que viene”, describió.
La actividad de las pequeñas y medianas industrias también mostró una baja. Según informó CAME el 3 de septiembre, la producción industrial pyme disminuyó 3,9% interanual en julio.
El mercado laboral suma otro dato a este escenario. En junio se registraron 6,09 millones de asalariados privados registrados en el país, un 0,1% menos que el mes anterior. A su vez, la Encuesta de Indicadores Laborales indicó que el empleo no tuvo variaciones en julio, aunque se ubicó 1,1% por debajo del nivel registrado un año atrás.
Para Passaglia, las dificultades que atraviesa una empresa terminan trasladándose a los hogares. Según explicó, cuando una persona deja de contar con horas extras comienza a definir qué gastos priorizar, posterga cuotas o reparaciones, extiende el uso de la tarjeta y modifica sus compras. “Cuando eso se multiplica por millones, deja de ser una decisión individual”, planteó.
Los datos de consumo acompañan esa descripción. Las ventas minoristas pyme disminuyeron 2,7% en agosto respecto de julio y 0,2% en la comparación interanual. En los primeros ocho meses del año, acumularon una caída del 2,4%. Entre los factores que limitaron las compras, CAME mencionó la menor disponibilidad de ingresos, los aumentos de tarifas y el endeudamiento de las familias.
En paralelo, la inflación mostró una evolución diferente. El Índice de Precios al Consumidor aumentó 1,7% en agosto, de acuerdo con el INDEC, mientras que tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total registraron una suba del 2,6% durante el mismo mes.
Passaglia reconoció la baja de la inflación como uno de los resultados de la política económica nacional, aunque sostuvo que ese indicador convive con retrocesos en la producción industrial, el empleo privado y las ventas minoristas.
“Bajar la inflación y ordenar las cuentas era necesario. Pero un país no vive solamente de tener las cuentas ordenadas. Vive de producir. De trabajar. De crecer”, escribió el legislador.
A partir de este diagnóstico, Passaglia planteó que el siguiente paso debería estar orientado a reducir los impuestos, las regulaciones y los costos que enfrentan las empresas, con el objetivo de favorecer la producción, la inversión y la contratación de trabajadores.
“La gente tiene que volver a ganar más, pero porque hay más trabajo y más producción, no porque vuelva la inflación”, cerró.
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