La compleja situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sobrevoló la Cámara de Diputados, donde el Gobierno consiguió -en parte- reactivar su agenda económica y el funcionario logró esquivar los pedidos de interpelación que pesan en su contra. No obstante, la sesión expuso las grietas que la crisis del ministro abrió al interior de la coalición libertaria y en su vínculo con los aliados.
El debate se concretó un día después de que el oficialismo lograra desactivar el intento opositor para interpelar a Adorni en la Cámara Baja. La negociación que permitió bloquear esa ofensiva incluyó el compromiso de los bloques aliados de acompañar la agenda parlamentaria del Gobierno, un respaldo clave para que La Libertad Avanza (LLA) alcanzara el quórum y reuniera los votos necesarios para aprobar el pago los fondos buitre y el denominado Súper Rigi.
Sin embargo, la discusión no estuvo exenta de tensiones. Poco después del arranque, la diputada de Izquierda, Myriam Bregman, impulsó el tratamiento sobre tablas del pedido de interpelación con moción de censura contra el jefe de Gabinete. La iniciativa requería tres cuartos de los votos, pero no alcanzó (fueron 104 a favor y 125 en contra).
Durante su intervención, Bregman cargó contra los bloques aliados al considerar que “no solo blindan a Adorni, porque Adorni es Milei. Entonces están blindando a Milei y su plan de saqueo, ajuste y entrega que está llevando adelante”.
Un rato después, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, intentó emplazar en comisión un paquete de proyectos vinculados a Adorni. Con 122 a favor -entre ellos los del Pro- y 108 en contra eso tampoco prosperó, ya que se requería una mayoría agravada.
Con este resultado como argumento, desde la bancada que preside Cristian Ritondo salieron a reinvindicar el acuerdo con el oficialismo para tratar el caso Adorni en la comisión de Asuntos Constitucionales, a cambio de dejar sin quórum la sesión opositora del martes en la que se preparaba la ofensiva contra el jefe de Gabinete.
A raíz de esa negociación -consensuada entre el Pro, los diputados de la UCR, el MID e Innovación Federal-, desde Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y un sector de Provincias Unidas salieron a denunciar una complicidad de los sectores “dialoguistas” con los delitos de corrupción que se le adjudican al ministro coordinador.
Para el Pro, la votación le da la razón a quienes acordaron abrir la comisión de Asuntos Constitucionales como paso previo a la moción de censura y el eventual desplazamiento del funcionario.
“No estaban los votos para aprobar el apartamiento de reglamento y forzar la interpelación sin pasar por comisión. Fueron 122 votos a favor y 108 en contra, lejos de los necesarios. El PRO votó a favor. Aun así, no alcanzó”, indicaron desde el macrismo y sostuvieron: “Por eso ayer (por el martes) no bajamos al recinto; no para defender a Adorni, sino porque el resultado iba a ser exactamente este. Un show político sin consecuencias”.
Esa posición fue duramente criticada por la diputada nacional de Unión por la Patria, Florencia Carignano, quien irónicamente felicitó al Pro “por la defensa que hicieron del corrupto y delincuente de Adorni. Los que pensamos que es un corrupto vinimos a tratar de interpelarlo. No era un show kirchnerista”.
La legisladora camporista comparó la postura del senador del Pro Martín Goerling, quien pidió la interpelación de Adorni en la Cámara Alta, con el posicionamiento de la bancada amarilla que preside Ritondo en Diputados, a quien cuestionó por defender a un funcionario como Adorni que, aseguró, “no dejó ni las cortinas de la Casa Rosada sin robarse; se robó hasta el agua de los floreros”.
Un inicio caótico
Si el grueso de la sesión estuvo atravesado por la tensión, el comienzo fue directamente caótico. Cuando faltaban tres minutos para que venciera el plazo reglamentario, el tablero marcaba 128 diputados sentados, uno menos del necesario para el quórum.
Fue entonces cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, perdió la compostura. “Sentate, la puta madre”, le gritó al flamante vocero presidencial Adrián Ravier, que permanecía de pie en el recinto recibiendo felicitaciones por su reciente designación. Un minuto después, Ravier tomó asiento y dio quórum, pero renunció a su banca apenas iniciado el debate. En su lugar asumió el bullrichista Martín Matzkin.
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