El exsecretario de Obras Públicas del kirchnerismo José López, recordado por los bolsos con casi nueve millones de dólares que intentó ocultar en un convento de General Rodríguez, volvió a quedar en el centro de la escena judicial. Desde la cárcel de Ezeiza, donde cumple una condena unificada de 13 años de prisión, reconoció que algunas de sus decisiones estuvieron vinculadas con su intención de conservar poder. Sin embargo, los especialistas penitenciarios concluyeron que no evidencia un arrepentimiento genuino, por lo que la Justicia rechazó su pedido de libertad condicional.
“Hice una de más”, expresó López durante una entrevista con profesionales encargados de evaluar su situación. Al profundizar sobre esa afirmación, reconoció la posible influencia de su afán por mantener el poder asociado al cargo que ocupaba durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
La declaración quedó registrada en los informes interdisciplinarios solicitados por la Justicia después de que su defensa reclamara la libertad condicional por haber cumplido los dos tercios de la pena.
No convenció a los especialistas
Aunque López mantiene una conducta calificada como “ejemplar diez” dentro del penal y no registra sanciones disciplinarias, las evaluaciones psicológicas y criminológicas arrojaron conclusiones desfavorables.
El área de Psicología advirtió una “falta de implicancia subjetiva frente al delito cometido” y señaló que el exfuncionario presenta una elaboración parcial y superficial de su conducta, sin evidencias claras de arrepentimiento ni de comprensión profunda del daño causado.
En relación con el episodio de los bolsos, López reconoció su participación, pero ofreció explicaciones evasivas y atribuyó su comportamiento a circunstancias externas. Incluso sostuvo que había actuado por “temor”.
Los profesionales observaron que su arrepentimiento aparece vinculado principalmente con las consecuencias personales de su detención, sin una valoración suficiente del perjuicio ocasionado a la sociedad.
Respecto de la causa Vialidad, en la que también fue condenado junto con Cristina Kirchner, el exfuncionario negó su responsabilidad y cuestionó las pruebas utilizadas para acreditar su participación.
Con esos antecedentes, el juez federal Rodrigo Giménez Uriburu, responsable de la ejecución de su condena, resolvió mantenerlo detenido.
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