La suspensión del servicio interurbano que unía Junín con General Arenales, concretada tras la última frecuencia del viernes, profundizó la crisis del transporte de pasajeros en la región. La decisión fue adoptada por la empresa La Nueva debido a la imposibilidad de sostener el recorrido en el actual contexto económico y afecta a miles de vecinos que dependen de esa conexión para acceder a servicios de salud, educación, trabajo y trámites.
La interrupción del corredor dejó en evidencia el deterioro del sistema de transporte de media distancia en el noroeste bonaerense. La empresa había mantenido durante un año un esquema de gestión completamente privado y sin subsidios estatales, pero el incremento de los costos operativos, especialmente en combustibles y mantenimiento, junto con la caída de pasajeros tras las actualizaciones tarifarias, hicieron inviable la continuidad del servicio.
El recorrido había comenzado a operar oficialmente el 14 de julio de 2025 y fue presentado por la concejal de La Libertad Avanza Oficial de Junín, Belén Veronelli, la intendenta de General Arenales, Érica Revilla, y el titular de La Nueva, Raúl Purini.
Sobre el cierre del servicio, Veronelli afirmó: "Hace un año impulsé la llegada de una inversión privada que hizo posible una alternativa de transporte de pasajeros para conectar Junín con algunas de sus localidades y el distrito de General Arenales. Lamentablemente se puso fin a este trayecto. Es un duro golpe para un servicio que demostró su utilidad, pero también es consecuencia de una realidad económica que aún no ha mejorado. Mi compromiso es seguir defendiendo los intereses de quienes necesitan un transporte accesible y de calidad".
Por su parte, Purini explicó que la decisión responde exclusivamente a cuestiones económicas. "Hemos hecho un sacrificio enorme en este año que se va a cumplir de servicio. Pero, por circunstancias que todos ya conocen, se nos está haciendo imposible seguir sosteniéndolo como privados. No es un capricho", sostuvo.
Además, agregó: "Le pedimos perdón a toda aquella gente que realmente necesita el servicio, porque hay personas para las que este es su único medio de transporte. Nos duele en el alma no poder continuar".
La medida impacta especialmente en localidades como Agustina, que pierde su única conexión directa con Junín. El delegado de Tiburcio y Agustina, Darío De Francesco, señaló que Tiburcio mantiene el servicio de La Estrella, pero Agustina queda prácticamente sin alternativas. También destacó que la mayor demanda se concentra los lunes y viernes por el traslado de estudiantes, aunque durante el resto de la semana continúa existiendo necesidad de transporte. "Realmente hay gente que sí lo necesita. Los días que más trabaja son los lunes y viernes, cuando los chicos van a estudiar o vuelven. Durante la semana hay menos movimiento, pero sería bueno que aunque sea mantuviera frecuencias los lunes, miércoles y viernes, y no que se cortara todo el servicio", expresó.
En Morse, la situación es diferente. La delegada municipal María Guillermina Sofía explicó que la localidad mantiene una conexión con Junín mediante una trafic de Lunardini que ingresa al pueblo cuando existen pasajeros. "Ahora le mandan un mensajito y, cuando hay pasajeros, entra a Morse tanto a la mañana como a la tarde", indicó. También destacó la predisposición del transportista para adaptar los recorridos según la demanda. "Tenemos transporte y la verdad es que siempre está muy atento a las necesidades de la gente", valoró.
La problemática también alcanza a otras localidades de la región, cuyos habitantes dependen de Junín para estudiar en la Unnoba o institutos terciarios, recibir atención médica en el Hospital Interzonal, trabajar o realizar trámites. En corredores como Baigorrita, O'Higgins, Rojas y Rafael Obligado también se redujeron significativamente las frecuencias de colectivos.
El intendente de Rojas, Román Bouvier, reconoció la complejidad del escenario. "La situación es compleja", afirmó, y agregó: "Nos obliga como Estado a estar más presentes. En el caso de las ciudades más distantes, como Buenos Aires o La Plata, que hay pocos servicios, tuvimos que hacer un incremento económico notorio para contratar servicios de combis o remises. En el caso de Junín hay mejor conexión, pero no como hace algunos años. Muchos servicios se perdieron por la quita de subsidios".
El jefe comunal también advirtió sobre las consecuencias para el sistema sanitario local. "Muchos vecinos viajan por temas de tratamientos y otro tipo de atención. Esta situación hace que se terminen atendiendo en Rojas, dejando atrás los tratamientos iniciados en otras ciudades", explicó.
En O'Higgins, la falta de un servicio regular de pasajeros obliga a los vecinos a trasladarse en vehículos particulares, remises o comisionistas, mientras que el único transporte público disponible es el tren nocturno, una alternativa poco práctica para quienes necesitan viajar y regresar durante el día.
A este panorama se suma el traslado de la terminal de ómnibus de Junín hacia la Ruta Nacional 7 y la avenida Circunvalación. La nueva ubicación obliga a quienes llegan desde otras localidades a afrontar un traslado adicional mediante taxis, remises, plataformas de transporte o colectivos urbanos, incrementando el costo total del viaje.
Con menos empresas prestando servicios, tarifas cada vez más elevadas y escasas alternativas de movilidad, la conectividad entre Junín y las localidades vecinas continúa deteriorándose, mientras crecen las dificultades para acceder a derechos básicos como la salud, la educación, el trabajo y la realización de trámites cotidianos.
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