En el peor momento de ponderación de Javier Milei, con encuestas que dicen que no tiene asegurada la reelección aún cuando muestra alguna leve ventaja, el Gobierno ya trabaja para mejorar las chances para el año que viene. Parece buscar dos cosas: eliminar o suspender las Primarias Abiertas (lo ideal para la Rosada sería lo primero, para dispersar a la oposición) y sumar acuerdos con referentes del interior para ampliar la base de apoyo político.
Karina Milei encabeza esa estrategia; es una tarea que nunca le interesó a su hermano.
La hermanísima pretende meter presión a los gobernadores y eventuales aliados: estás con nosotros o en contra; estás adentro o afuera. Pretende transmitir el mensaje de que La Libertad Avanza está dispuesta a hacer sociedades electorales en las Provincias, o con partidos más nacionales como el PRO, si esos espacios aportan los votos para sacar la reforma política.
¿Desde dónde pretende poner ese condicionamiento el Gobierno? Porque, en principio, se enfrenta a una situación de debilidad: hace cuatro meses que se mandó el tema al Congreso y el oficialismo no tiene los votos para avanzar con él. Lo sabe Martín Menem en Diputados, Patricia Bullrich en el Senado y Diego Santilli, que es el interlocutor político con los gobernadores.
DESCONFIANZA
Hay otro tema: la desconfianza que tienen los mandatarios. Estos se debe a cierta metodología violeta previa de pedir apoyo a cambio de promesas, sobre todo en materia de gestión (plata, entre otras cosas), que luego no se cumplen. ¿Y si les votamos la reforma y después nos vuelven a ningunear?, se preguntan en las provincias.
La Libertad Avanza suma 95 diputados y 21 senadores, lejos de las mayorías que se necesitan para sesionar (129 y 37 respectivamente) y para aprobar la reforma. Con un detalle extra: al menos desde lo declarativo casi ninguno de sus aliados habituales, como el PRO o algunos provinciales, ha apoyado la idea de eliminar las PASO. Es más, han salido a defenderla. Lo mismo que desde el radicalismo.
En la mesa política de La Libertad Avanza ven que un acuerdo con el PRO es muy probable, a pesar de aquellas posturas previas. También con ciertos gobernadores, si se hace un buen trabajo político. Pero la UCR es más complejo: “En general no quieren tocar las leyes electorales”, explican.
Trascendió que en el repaso por provincia, en la Rosada aseguran tener buena sintonía de conversaciones en este sentido con los gobernadores Rogelio Frigerio (PRO, Entre Ríos), Leandro Zdero (UCR, Chaco), Gustavo Sáenz (PJ, Salta), Osvaldo Jaldo (PJ, Tucumán), Raúl Jalil (PJ, Catamarca) y Juan Pablo Valdés (UCR, Corrientes).
En la Mesa Política del Gobierno hay diferencias sobre cómo y cuán rápido avanzar
También confían en avanzar con Alfredo Cornejo (UCR, Mendoza), Ignacio Torres (PRO, Chubut) y Alberto Weretilneck (Provincial, Río Negro).
En general son los aliados de siempre, que han apoyado varias iniciativas del Gobierno anteriormente. En otras se han retobado varios: como el capitulo de extranjerización de la tierra en la ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
¿Les ofrecerán a los aliados no presentar un candidato de LLA para que les compita en la pelea por la gobernación? Ese sería un trato que cambiaría la lógica de Karina Milei en la legislativa de 2025, cuando puso representantes violetas en todos los distritos, en varios enfrentados con el mandatario de turno. ¿Y si pactamos ahora y el año que viene nos hacen lo mismo?”, es la duda en los distritos del interior.
EL DILEMA SOBRE CÓMO AVANZAR
Aparentemente, en la Mesa Política hay diferencias sobre cómo y cuán rápido avanzar. Un dilema que en el 2025 ya había tenido a los Caputo de un lado (Toto, el ministro y Santiago el asesor) y a los Menem y a Karina del otro.
El ministro de Economía y el joven sostienen que la posibilidad de que el kirchnerismo vuelva al poder el año próximo impide que se despejen los nubarrones en la economía, pese al esfuerzo del ajuste y el ordenamiento de las principales variables macro. Pero eso podría desvanecerse si empiezan a sellarse alianzas con los principales gobernadores peronistas y esto redunda en un repunte en los sondeos y en la confianza de los mercados. Eso habría que hacerlo ahora, dicen.
El año pasado, el karinismo optó por priorizar la tropa propia y cerró los acuerdos sobre la hora. Le terminó saliendo bien: en octubre el Gobierno obtuvo un triunfo contundente a nivel nacional.
Hay otro dato que no es menor: no ir en contra de lo que piensa la Justicia. “Una parte de los acuerdos hay que encaminarlos este año. La Cámara Nacional Electoral ya avisó que cualquier reforma, como eliminar o suspender las PASO, tiene que aprobarse como mucho en diciembre”, se escuchó en el oficialismo.
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