Con la interna peronista al rojo vivo, Axel Kicillof habría tomado una decisión fuerte: no asistir al banderazo que el kirchnerismo está organizando para el sábado con el objetivo de profundizar el reclamo por la libertad de Cristina Kirchner.
El Gobernador enviará, en cambio, una delegación del Movimiento Derecho al Futuro a Parque Lezama, en capital federal, donde se prevé concretar la movilización.
Si bien oficialmente se afirma que la decisión no está tomada, trascendió que Kicillof estaría inclinado por no sumarse a los deseos políticos de La Cámpora. Si bien el Gobernador viene planteando la inocencia de la ex presidenta con mayor énfasis en los últimos tiempos, tampoco quiere quedar atrapado en las redes de la estrategia camporista que no reconoce otro candidato presidencial que no sea la propia Cristina Kirchner aún cuando su condena implica la prohibición de ejercer cargos públicos.
El mandatario bonaerense, que viene construyendo su candidatura presidencial, buscaría con su ausencia exhibir un nuevo gesto de independencia política y, al mismo, tiempo, eludir la idea de que una posible postulación finalmente avalada por el kirchnerismo lo termine exhibiendo como una suerte de “delegado” de la ex presidenta.
Lo cierto es que el acto programado por las distintas vertientes del universo K al cumplirse un año de la detención domiciliaria de Cristina Kirchner, coincide con el renovado pico de tensión que alcanzó la pelea entre Kicillof y La Cámpora.
La legisladora porteña Berenice Iañez puso más pimienta a la pelea cuando habló de Cristina Kirchner en un acto y le lanzó varias críticas. “Somos el país que cuando no hay un faro, nosotros lo encontramos. Un pueblo que nos dio a San Martín, a Rosas, a Perón, a Hebe, a Néstor, a Cristina, por más que ahora esté bastante equivocada y jode bastante las pelotas, y que nos dio un Axel Kicillof. Somos el mejor pueblo del mundo”, afirmó.
REPROCHES
La Cámpora estalló contra la legisladora. Para el sector que lidera Máximo Kirchner no existen las casualidades. Iañez reporta al esquema político del ministro bonaerense Andrés “Cuervo” Larroque, que pegó el portazo de la “orga”, se enfrentó con el hijo de la ex presidenta y ahora oficia de armador central en el Movimiento Derecho al Futuro kicillofista.
“Es una dirigente del Cuervo y de Axel. De hecho, fue Axel quien llamó personalmente para que la incluyan en la lista de legisladores en la última elección. Esta vez se pasaron de la raya”, sentenciaron cerca de Cristina Kirchner. Y agregaron : “Decir que Cristina jode bastante, cuando está presa y con limitaciones en las visitas, es un desastre desde lo humano, más que desde lo político”.
La pelea recrudeció luego de que pareció abrirse alguna instancia de distensión que tuvo como marco la muerte del Indio Solari, líder de Los Redonditos de Ricota. En ese contexto, se descongeló el diálogo entre Kicillof y Máximo Kirchner, que volvieron a hablar luego de largos meses para organizar el velatorio del mítico músico que se desarrolló en Avellaneda.
Sin embargo, ese trabajo conjunto duró muy poco, porque apenas pasados unos días volvió a escalar la disputa entre ambos sectores.
El nuevo pico de tensión coincide además con la decisión del kirchnerismo de acelerar con el reclamo por la libertad de la ex presidenta y en momentos en que la Justicia acaba de intimarla para que cumpla las condiciones de detención impuestas.
ADVERTENCIAS
El juez Rodrigo Giménez Uriburu advirtió en las últimas horas a Cristina Fernández sobre la posibilidad de revertir la prisión domiciliaria que la confinó en San José 1111 y enviarla a una cárcel común, si se repiten actos políticos de apoyo a su figura frente a su domicilio como el que se desarrolló el domingo pasado.
En esa resolución, Giménez Uriburu, que ahora controla la sentencia y antes fue parte del jurado que condenó a la ex mandataria, la involucró personalmente en la colocación de una bandera con la leyenda “de San José 1111 a la Casa Rosada” y lo consideró una prueba de violar las condiciones de su prisión domiciliaria.
Según el planteo judicial, las manifestaciones generaron complicaciones para la circulación vehicular y peatonal en el sector, además de afectar la convivencia de los vecinos del barrio. En ese contexto, el juez consideró que este tipo de situaciones deben analizarse en función de las condiciones bajo las cuales se desarrolla la detención domiciliaria.
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