Sin arriar banderas y repitiendo la estrategia que se desplegó hasta ahora, poniendo el foco únicamente en el superávit fiscal y en la desinflación, la plaza financiera argentina logró hacer algo de pie, con dólar quieto y recuperación de acciones y bonos, y riesgo país en baja, pero con un síntoma peligroso que empieza a subir nuevamente: la mayor tasa de interés de las últimas 20 semanas.
Pragmáticos, la dupla Luis Caputo (desde Economía) y Santiago Bausili (desde el Banco central -BCRA-) tratan de abrir un poco el grifo cuando el mercado se seca demasiado y el crédito empieza a calentarse de nuevo. Por eso, realizaron algunas operaciones para aumentar la cantidad de pesos en el sistema. Pero en la práctica, la tasa de los plazos fijos y de los créditos sigue calentándose, con 6 millones de endeudados que simbolizan a casi un tercio de la población.
LOS ENDEUDADOS
Por lo que se ve, con un presidente Milei que ratifica rabiosamente el rumbo, y con los datos más recientes positivos (con repunte en el nivel de actividad y gran superávit comercial), el Gobierno parece dejar en segundo plano a los endeudados. De momento, a casi 15 meses de la elección presidencial de octubre de 2027, el peor humor social y la posibilidad de menor cantidad de votos se piensa como que puede ser levantada más adelante.
Además, desde el Ejecutivo ven con una sonrisa que economistas respetados, que antes fueron calificados como mandriles, no están emitiendo críticas tan cáusticas como antes. Desde la consultora EcoGo, la economista Marina Dal Poggetto no solo estima que el IPC de agosto puede bajar a la zona del 1,6 o 1,7% mensual, sino que muestra algunas consideraciones que dejaron con una mueca a la oposición peronista.
En detalle, Dal Poggetto sintetizó: “Los salarios en blanco no suben, pero los sueldos en negro suben de manera formidable. El desempleo no crece porque el empleo en negro está subiendo firme. Falta mucho para la elección, pero de momento el Gobierno sigue teniendo un nivel de apoyo alto. La oposición hace su propuesta diciendo que va a reestructurar la deuda, y eso no da soluciones y complica. El tema es que hoy el crédito está trabado y eso complica todo, y los préstamos en dólares no me gustan ni creo que muevan el amperímetro. Además, sinceramente, creo que el actual tipo de cambio está dañando a la Argentina productiva”.
“PLAN PLATITA”
De fondo, esta situación local —no tan mala ni en tipo de cambio, ni en títulos, pero sí en tasa de interés— vino acompañada por un contexto internacional que sorprendió al más pintado. El petróleo esta vez estuvo tranquilo y no sumó interferencias. Pero lo más importante fue el anuncio del secretario del Tesoro de EE.UU., quién adelantó que en las ocho semanas previas a la elección norteamericana de medio término del 3 de noviembre (es decir a partir del 9 setiembre) realizará un “plan platita”, llenando de dólares al mercado, comprado bonos del Tesoro, con clara intención de bajar las altas tasas largas de EE.UU., que están en los niveles más elevados de los últimos 19 años.
Lo que sorprendió a los analistas de Nueva York fue que la sola palabra de Bessent no movió el amperímetro. Porque los operadores calculan que a partir del 9 de setiembre Bessent recomprará bonos del Tesoro por crocantes US$ 14.000 M recién emitidos, con la línea azul fresca, y la palabra del secretario del Tesoro no logró hacerle cosquillas a las tasas largas, que no solo no bajaron, sino que subieron otro poco.
Pero el adelanto de Bessent logró movilizar a algunos inversores de Wall Street, que siguen huyendo del dólar, comprando papeles privados. Tras las caídas previas provocadas por el salto en los rendimientos de los bonos y la cautela general, los inversores ingresaron a la Bolsa de Nueva York para buscar posiciones a precios de oportunidad en sectores como salud, energía, finanzas y tecnología.
Pero el gran título tuvo que ver con la palabra refugio. La manada de inversores conservadores mundiales está saliendo del dólar y de otras monedas, por considerar que emisiones infinitas irán licuando todo, y se coloca en valores considerados como de resguardo. Por eso, siguieron subiendo de manera firme los metales preciosos, sobre todo el oro. Y lo que más saltó fue el panel de criptomonedas, que viene siendo muy castigado desde hace más de dos años.
Una de las anécdotas más repetidas de Wall Street relata que hacia fines del siglo XIX un empresario con muchas deudas le fue a pedir ayuda al fundador de la banca JP Morgan, y la respuesta del banquero fue: “Lo que puedo hacer por ti es que demos una vuelta por alrededor del parque, para que todos te vean a mi lado” (para que creyeran, si está con JP Morgan, va a tener dinero para pagar lo que debe). O sea, un solo gesto bastaba para que los ánimos se aplacaran.
EL DÓLAR EN ARGENTINA
En la Argentina, en tanto, los múltiples tipos de cambio siguen congelados: los oficiales están anclados (con intervención del Gobierno), el blue no se movió y los financieros mostraron debilidad. Con el dólar oficial a $ 1.518,13, el BCRA compró US$ 23 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 313 M, con niveles brutos que llegan a US$ 50.655 M, el mayor nivel en 7 años.
Así, el dólar oficial subió 60 centavos hasta $ 1.518,13, el dólar blue no se movió y siguió a $ 1.550, el dólar senebi subió $ 1,57 hasta $ 1.525,93, el dólar mep no cambió y siguió a $ 1.535,08 y el contado con liqui bajó $ 8,07 hasta $ 1595,91. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 2% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Lo preocupante de este dólar mayorista clavado como una estaca en $ 1.500, es que el crédito se está volviendo a resentir, tal como ocurrió en 2025 a partir de abril en adelante. La tasa de los plazos fijos se siguió calentando: por plata chica el premio saltó de 19,8 a 20% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande el rendimiento saltó del 28,3 al 30% anual, lo cual significa el costo más alto en 4 meses y medio, en tasas pasivas y activas, como si la gran masa de endeudados no importara absolutamente nada.
En tanto, con buen volumen de negocios, híper diversificado, los bonos argentinos finalmente encontraron alguien que les pusiera una moneda. Los precios contado habían bajado demasiado y los papeles estatales subieron 0,4% promedio, por lo que el riesgo país cayó 29 unidades, hasta 505 puntos básicos.
LOS PAPELES PRIVADOS
En papeles privados, como los inversores conocen perfectamente el poder de fuego que tienen el Tesoro y la Fed (que se reúne en Jackson Hole desde el jueves con otros banqueros centrales mundiales), las acciones encontraron un poco de oxígeno. Por eso hubo rueda en verde en la Bolsa de Nueva York, con suba del 1% para el Dow y avance del 0,4% para el S&P y el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 1,8% y la Bolsa de México mejoró 2,1%.
Y a nivel bursátil local las cosas también estuvieron un poco mejor. Con $ 93.359 M operados en acciones y $ 292.828 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,3%. Mientras que las ADR argentinas en NY estuvieron mixtas, con suba del 2 al 3% para Supervielle e IRSA, pero con baja del 2% para Bioceres.
Finalmente, en commodities, la tranquilidad del día la aportó el petróleo, que no se movió. Tanto los metales preciosos como los metales básicos siguieron muy firmes. En Chicago hubo avances para el maíz, algo para la soja y el trigo con leve baja. En Rosario los productores siguen usando los silos como cajas de ahorro y los precios de los granos van al mejor nivel en tres años y medio, con girasol muy firme, soja en alza y mejora para el maíz.
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