Luego de que la oposición sacudiera el tablero con el pedido de una sesión especial en la Cámara de Diputados para el 15 de octubre, el oficialismo se puso en guardia y trabaja para evitar que los bloques críticos volteen el DNU 70/23.
Conviene recordar que el fallo de la Corte Suprema que convalidó el artículo 154 de la Ley de Tierras habilitando la extranjerización sin límites envalentonó a los bloques opositores, que ya coordinan acciones de protesta en las calles y buscan no solamente reponer la vigencia de dicha norma sino también anular todo el mega decreto presidencial.
Vale aclarar que el DNU/70 que Javier Milei firmó a poco de asumir derogó la Ley de Tierras, así como también otras normas fundamentales como la Ley de Alquileres, la de Góndolas, de Abastecimiento y de Compre Nacional.
Además, eliminó los controles de precios de las empresas de medicina prepaga, suprimió la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos y el Instituto Nacional de la yerba Mate; autorizó la eventual cesión a privados del paquete accionario de Aerolíneas Argentinas, liberalizó el transporte aéreo con la política de “cielos abiertos”; hizo cesar el registro obligatorio para importar y exportar; y eliminó los topes a los intereses punitorios que cobran las tarjetas de crédito.
El Gobierno, en guardia
La amenaza sobre todo este paquete desregulatorio puso en alerta al Gobierno, que tiene tiempo hasta el mismo día de la sesión para cortar los circuitos de la oposición a través de acuerdos con sectores dialoguistas.
En una reunión con referentes de bloques aliados que tuvo lugar horas antes de la formalización del pedido de sesión especial de la oposición, la secretaria parlamentaria de La Libertad Avanza, Silvana Giudici, les informó la intención de abrir el recinto el 21 de octubre para tratar los proyectos de Discapacidad y endeudamiento familiar, y los invitó a trabajar para mejorar los dictámenes de mayoría.
No casualmente, la oposición incluyó estos dos proyectos en el temario de la sesión del 15 de octubre, para que funcionen como cebo y permitan acercarse al quórum.
La oficialización del pedido opositor de sesión para tirar abajo uno de los pilares del andamiaje jurídico sobre el que se sostiene el modelo económico libertario paralizó a la Casa Rosada, que mandó a suspender los canales de diálogo con los aliados en Diputados hasta nuevo aviso.
El primer reflejo -infundado por el temor a quedarse sin el mega decreto- fue sugerir que el oficialismo aceptaría incorporar controles a la compraventa de tierras rurales en la media sanción de la Ley de Inviolabilidad Privada venida del Senado.
Pero no hizo falta llegar tan lejos. Con el paso de las horas, llegó el alivio: se supo que Unión por la Patria y sus aliados circunstanciales estaban lejos de los 129 votos necesarios para el quórum y para derribar el DNU 70/23.
Al mismo tiempo, llegaban buenas noticias desde París, donde 13 mandatarios provinciales (incluyendo al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri) acompañaron al Presidente a la Argentina Week y trascendieron negociaciones en ese contexto.
En la oposición aún creen que el sentimiento popular a favor de la soberanía podría redundar en una gran movilización en las calles y construir un contexto favorable para que muchos diputados revisen sus posturas de acá al 15 de octubre.
Reina la desconfianza
Razones para desconfiar del Gobierno sobran. En el caso del proyecto de Discapacidad del oficialismo, si bien incorpora la mayor parte de los beneficios incluidos en la ley de emergencia, el texto contrasta abiertamente con el Capítulo 6 del proyecto de Presupuesto Nacional que desfinancia y elimina buena parte de los derechos del sector.
De hecho, desde el Ministerio de Economía ya dejaron trascender que no están de acuerdo con lo dispuesto en el dictamen de mayoría que negoció el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con la venia de Karina Milei.
Y en cuanto a la iniciativa sobre el endeudamiento de las familias, lo que ofrece el oficialismo en su dictamen de mayoría es una redacción “cosmética” que se reduce a la educación financiera, sin brindar ninguna solución concreta a las seis millones de personas en mora con el sistema financiero.
El otro motivo que tienen los dialoguistas para desconfiar es que hasta ahora el Gobierno no hizo oficial ninguna convocatoria al recinto, más allá de las promesa de una sesión el 21 de octubre.
Por el momento, la única convocatoria efectiva para tratar Discapacidad y Endeudamiento y para cumplir con los compromisos asumidos con esos colectivos, es la que hizo la oposición para el 15 de octubre.
Más allá de las especulaciones, hoy la cancha está inclinada para el lado del oficialismo, y en la oposición lo reconocen.
En el peor de los casos, razonan, en la sesión del 15 de octubre se aplicará el famoso “principio de revelación” que puso de moda Milei: que quede claro quienes están de un lado de la raya y quienes se ponen del otro.
Según resumió un diputado nacional del peronismo, “la divisoria es entre quienes apoyamos a los discapacitados, a los endeudados y a la soberanía territorial del país, y quienes están por la lógica de la crueldad de Estado y la extranjerización de las tierras”.
SUSCRIBITE a esta promo especial