A la postal de unidad que buscaba exhibir el radicalismo bonaerense le terminó faltando una parte de la familia. Las tensiones internas que fueron denominador común durante los últimos años en la vida interna de la UCR volvieron a aflorar y la idea de exhibir un partido monolítico orientado mostrarse como alternativa electoral de peso para el año que viene en la Provincia, se quedó a mitad de camino.
Una vez más la disputa por espacios de poder, en este caso en la Convención bonaerense, terminó por dinamitar el acuerdo de unidad por el que se venía trabajando desde hace varios días.
Las deconfianzas, los recelos y viejas cuentas pendientes sin saldar, terminaron contribuyendo a que el sector interno liderado por el ex presidente del Comité Provincia, Miguel Fernández, no sólo terminara retirando a sus convencionales sino que además diera un paso más con el armado formal de un sector interno propio que se dio en llamar “Construir”.
La pelea de fondo fue por la conformación de la Junta Electoral. Allí el sector de Fernández reclamaba contar con un representante, ya que Futuro y Adelante habían avanzado con dos lugares para cada uno. El tironeo se planteó en relación a qué grupo debía ceder para que ingresar el representante de Construir. En busca de salir de la puja por arriba, se analizó ampliar la Junta a cinco miembros, pero tampoco hubo acuerdo. Al final, el portazo del sector que orienta el ex intendente de Trenque Lauquen se terminó concretando.
En definitiva, la Convención terminó siendo conformada por los delegados de Adelante, el sector que lidera el senador nacional Maximiliano Abad, y de Futuro Radical, el armado del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. “Acá está el 80 por ciento del partido”, minimizaban en ese acuerdo respecto del portazo del sector de Fernández.
Por su parte, Construir acusaba a los otros dos sectores por el desenlace de la Convención. “Buscamos la unidad por todos los métodos, charlamos con todos, pero hubo quienes decidieron que esta Convención no se constituya íntegramente por todos los sectores, dejando afuera a un sector que integran personas que tienen territorio, que gobiernan territorio, que son intendentes, que son legisladores, ex legisladores. Eso, para la reconstrucción del radicalismo que la nueva conducción propone, no es viable”, dijo el dirigente Martín Borrazas.
Al final, los delegados de Fernández se retiraron y terminaron posando para la foto en la vereda del club Atenas. La unidad del partido centenario, finalmente, no se terminó de lograr.
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