LOS ÚLTIMOS DATOS DEL INDEC
La producción manufacturera retrocedió un 1,8% mensual y un 2,6% interanual, en medio de las dificultades que atraviesa el sector fabril. En contraste, la actividad de la construcción creció un 5,1% respecto de agosto
La economía argentina volvió a mostrar señales contrapuestas durante septiembre. Mientras la industria manufacturera profundizó su retroceso y continúa sin encontrar un camino sostenido de recuperación, la construcción consiguió un importante rebote luego de varios meses de comportamiento irregular. Los últimos indicadores difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejan así un escenario de marcada disparidad entre dos sectores fundamentales para la actividad económica y la generación de empleo.
Según los datos oficiales correspondientes a septiembre de 2026, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró una caída del 1,8% respecto del mes anterior, mientras que la contracción interanual alcanzó el 2,6%. En sentido contrario, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un crecimiento mensual del 5,1%, que permitió recuperar parte del terreno perdido durante agosto.
El contraste entre ambos indicadores pone de manifiesto las dificultades que enfrenta el aparato productivo. La industria continúa afectada por la debilidad de distintos segmentos de actividad, mientras que la construcción exhibió una recuperación que, por el momento, deberá sostenerse en los próximos meses para consolidarse como una tendencia.
LA INDUSTRIA SIGUE SIN LEVANTAR CABEZA
El retroceso industrial volvió a poner en evidencia las dificultades de numerosas ramas manufactureras. Entre los sectores con mayores caídas respecto de agosto se destacó maquinaria y equipo, con un desplome del 26,8%, seguido por otros equipos, aparatos e instrumentos, que registraron una baja del 22%.
También se observaron resultados negativos en prendas de vestir, cuero y calzado, con una contracción del 5,3%; muebles, con una disminución del 4,9%; y vehículos automotores y autopartes, que retrocedieron un 3,5%.
Estos resultados reflejan que las dificultades no se concentran en una única actividad, sino que alcanzan tanto a sectores vinculados con la inversión productiva como a ramas asociadas al consumo de los hogares.
La evolución de la industria resulta especialmente preocupante por su impacto sobre el empleo y la capacidad de producción. En los primeros ocho meses del año, la actividad manufacturera acumulaba una caída del 2,7% respecto del mismo período de 2025, mientras que el dato interanual de septiembre volvió a ubicarse en terreno negativo.
LA CONSTRUCCIÓN LOGRÓ RECUPERARSE
En contraste con el desempeño fabril, la construcción mostró una mejora significativa durante septiembre, con una expansión mensual del 5,1%. El resultado llegó después de la fuerte contracción del 4,4% registrada en agosto y permitió recuperar parte de aquella pérdida.
El repunte estuvo acompañado por una mayor utilización de distintos insumos. Entre los incrementos más destacados aparecieron las pinturas para construcción, con una suba del 22,4%; el hormigón elaborado, con un avance del 12,8%; y otros materiales, como grifería y vidrio para construcción, que registraron un crecimiento del 12,2%.
También aumentó un 4,6% el consumo de cemento Portland, uno de los principales indicadores para seguir la evolución de las obras.
En el acumulado del año, la construcción presentó una mejora interanual del 1,3%, un resultado que contrasta con el desempeño negativo de la industria manufacturera.
De todos modos, el rebote mensual no alcanza por sí solo para asegurar que el sector haya ingresado en una etapa de crecimiento sostenido. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si la recuperación logra consolidarse.
LA ADVERTENCIA POR EL EMPLEO
En medio de este escenario, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, expresó su preocupación por el deterioro de la actividad fabril y reclamó medidas que permitan mejorar las condiciones de competitividad de las empresas.
Durante el cierre de la 32ª Conferencia Industrial, el dirigente sostuvo que la estabilización macroeconómica constituye una condición necesaria, pero insuficiente para garantizar el crecimiento de la producción.
Rappallini advirtió que distintas ramas industriales mantienen niveles de actividad entre un 15% y un 20% inferiores a los registrados en 2022, una situación que también tiene consecuencias sobre el mercado laboral.
De acuerdo con las cifras expuestas por el titular de la UIA, desde agosto de 2023 se perdieron cerca de 95.000 puestos de trabajo formales en la industria, mientras que durante 2026 el promedio de bajas alcanzó los 3.700 empleos mensuales.
El dirigente insistió en la necesidad de avanzar con medidas impositivas que permitan aliviar los costos del sector y evitar una pérdida sostenida de capacidades productivas.
La combinación de menor producción, dificultades para recuperar niveles anteriores de actividad y destrucción de puestos de trabajo constituye uno de los principales desafíos que enfrenta la industria argentina.
UNA RECUPERACIÓN A DISTINTAS VELOCIDADES
Los indicadores de septiembre vuelven a mostrar que la evolución de la economía no es uniforme. Mientras la construcción consiguió revertir parcialmente su retroceso anterior, la industria sigue exhibiendo debilidades que comprometen sus posibilidades de recuperación.
La diferencia también resulta significativa por el peso de ambas actividades sobre el empleo, la inversión y el movimiento económico de numerosas regiones del país.
En ese contexto, el desafío no pasa únicamente por conseguir mejoras puntuales en los indicadores mensuales, sino por transformar esos avances en un crecimiento sostenido que alcance a más sectores productivos.
Por ahora, los datos del INDEC dejan una fotografía de contrastes: la construcción consiguió tomar impulso, pero la industria continúa atravesando un escenario de contracción, con consecuencias sobre la producción y el empleo.
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