La incertidumbre financiera volvió a golpear a los principales mercados internacionales. La inflación en Estados Unidos, que alcanzó el 3,7% interanual, y las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial provocaron una fuerte caída de las acciones tecnológicas y arrastraron a la Bolsa argentina. Mientras el riesgo país volvió a superar los 600 puntos, el dólar se mantuvo relativamente estable.
La jornada del miércoles estuvo marcada por una combinación de factores que reavivaron los temores de los inversores: la posibilidad de nuevas subas de las tasas de interés estadounidenses, el elevado endeudamiento de algunas compañías tecnológicas y la creciente competencia de empresas chinas en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial.
El Nasdaq, índice con fuerte presencia de empresas tecnológicas, cayó un 1,88%, mientras que el S&P 500 retrocedió un 1,11%. El Dow Jones, por su parte, registró una baja más moderada, del 0,09%.
Entre las compañías más castigadas estuvieron CoreWeave, con un desplome del 15,5%; Dell, que perdió un 11%; Oracle, con una caída del 8,8%; Marvell, que retrocedió un 8,7%, y AMD, con una baja del 5,7%. El movimiento reflejó la preocupación por el volumen de recursos que las empresas destinan a la inteligencia artificial y las dudas sobre cuánto tardarán en recuperar esas inversiones.
El dato de inflación estadounidense agregó presión sobre el escenario financiero. Con los precios creciendo por encima de lo esperado, aumentaron las apuestas a que la Reserva Federal podría volver a endurecer su política monetaria. Un eventual incremento de las tasas encarecería el financiamiento de las compañías y reduciría el atractivo de las acciones de crecimiento, especialmente las tecnológicas que necesitan grandes inversiones para expandir sus operaciones.
A esto se suma la preocupación por el endeudamiento de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial. El sector recibió importantes flujos de capital durante los últimos años, impulsado por las expectativas de una transformación tecnológica de gran alcance. Sin embargo, el mercado comienza a exigir señales más concretas de rentabilidad y resultados que justifiquen las valuaciones alcanzadas.
La reacción también se extendió a otros activos. El oro retrocedió un 1,5%, hasta ubicarse cerca de los 4.100 dólares por onza, mientras que el bitcoin perdió alrededor de un 2% y cotizó en torno a los 82.000 dólares. En contraste, el petróleo registró subas ante las preocupaciones por el suministro internacional, en medio de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
El impacto en la Argentina
El movimiento internacional tuvo repercusiones en el mercado local. El índice S&P Merval cayó un 1,16% en pesos y un 1,47% medido en dólares al contado con liquidación. Las acciones bancarias encabezaron las pérdidas: Banco Macro retrocedió un 3,39%, Grupo Galicia cayó un 3,11% y BBVA perdió un 3,01%.
En sentido contrario, YPF avanzó un 1,56%, mientras que Telecom y Edenor también cerraron con variaciones positivas. La tendencia negativa se trasladó a los bonos soberanos en dólares, que registraron bajas promedio de 40 centavos.
El riesgo país, elaborado por JP Morgan, volvió a superar la barrera de los 600 puntos básicos y terminó en 611 unidades, luego de interrumpir la mejora que había mostrado en las ruedas anteriores.
Pese a la volatilidad financiera, el mercado cambiario mostró mayor estabilidad. El dólar mayorista cerró a $1.513, con una variación positiva del 0,03%. El dólar MEP terminó en $1.535, con una baja del 0,33%, mientras que el contado con liquidación avanzó un 0,37%, hasta los $1.618.
El Banco Central, en tanto, compró 101 millones de dólares durante la jornada, aunque las reservas brutas descendieron hasta los 49.722 millones de dólares por la desvalorización de activos.
En medio de un escenario internacional adverso, el Tesoro consiguió un resultado favorable en su última licitación de deuda. La Secretaría de Finanzas adjudicó $6,61 billones, lo que representó una renovación del 136,14% de los vencimientos previstos para la jornada.
El dato más relevante fue la demanda por instrumentos con vencimientos posteriores a 2027, que concentraron el 60% del monto adjudicado
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