No hay tregua, apenas un impasse. Eso es lo que reconocen fuentes al tanto del conflicto subterráneo que subyace entre el ala libertaria que comanda Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia -que nuclea a figuras como el diputado Martín Menem y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni- y el sector que responde al asesor presidencial, Santiago Caputo, cuyo brazo ideológico y operativo es la Fundación Faro Argentina.
La última pelea entre ambos bandos estalló hace algunas semanas, cuando una publicación en la red X con un link que redirigía al Instagram de Menem desató la furia de los partidarios de Caputo.
Con el correr de los días, la rivalidad pareció diluirse y, aunque ningunó firmó la paz, tanto el consultor como el riojano se esforzaron por “fingir demencia” y seguir como si nada hubiese pasado.
Sin embargo, la interna oficialista cobró una nueva dimensión con una reciente medida de la Inspección General de Justicia (IGJ), organismo que tras el recambio de autoridades quedó bajo la órbita de Karina e intimó a la Fundación Faro para que revele quiénes son los donantes que le aportaron casi $5.000 millones durante 2024. La entidad tiene diez días para responder.
Caputo bajo la lupa de Karina
La Fundación Faro es el principal espacio intelectual y político del universo caputista. La preside Agustín Laje, referente de la ultraderecha internacional, y la integra Francisco Caputo, hermano del asesor. Organizó tres cenas de recaudación en el Yacht Club Puerto Madero. En todas participó Javier Milei como orador principal y asistieron empresarios de renombre como Hugo Eurnekian, José Luis Manzano, Marcelo Mindlin, Claudio Belocopitt, además de representantes de YPF, Techint y TotalEnergies, entre otros. El cubierto habría rondado los US$25.000, aunque la organización nunca desglosó lo recaudado, según advirtió una nota publicada por el diario La Nación.
Que sea precisamente la IGJ que orbita alrededor de la hermana del Presidente la que exija transparencia sobre las cuentas de Faro es síntoma de que la interna libertaria sigue en pie.
Silencios y opacidades
Lo que encontró la IGJ en los libros de la Fundación justifica la intimación: el balance de 2024 fue presentado con casi once meses de retraso. Y, cuando finalmente lo hizo, el 99% de los ingresos figuraba bajo el genérico “donaciones, cursos, talleres y prevención”, sin identificar a un solo donante, pese a que la normativa exige individualizar a quienes superen el equivalente a 40 salarios mínimos.
Los propios auditores dejaron asentado que, al momento de la presentación, los estados contables todavía no habían sido transcriptos a los libros formales de la entidad. En otras palabras: la fundación presentó números que ella misma no había registrado.
A eso se suman otras opacidades: $246 millones anotados como “deudores varios” sin identificar destinatarios ni condiciones; préstamos tomados por más de $34 millones sin explicar origen ni plazos; y un depósito en garantía de $31,5 millones que sugiere el alquiler de un inmueble de envergadura, pero que tampoco tiene explicación en el balance.
Todo esto en una organización que desde la llegada de Laje y Caputo multiplicó sus ingresos 78 veces —de $49 millones a casi $5.000 millones— y su patrimonio 356 veces.
La IGJ, que responde a Karina, pide los balances de la fundación ligada a Santiago Caputo
Faro no es solo un espacio de debate intelectual. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, destinó más de $1.000 millones a publicidad política en redes a través de la cuenta “Ratio Oficial”, con más de 15.000 publicaciones clasificadas por Meta como contenido electoral. En las elecciones porteñas de mayo y en las provinciales de septiembre de 2025, Ratio fue la mayor inversora individual en publicidad política, por encima incluso de la cuenta oficial de La Libertad Avanza.
En Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que tiene a Caputo como principal referente, saben que el ala de Karina Milei funciona como un escudo protector para los propios: quien se alinea con la hermana del Presidente puede cometer errores y seguir en pie. Allí está el caso Adorni como botón de muestra: el jefe de Gabinete es investigado por supuesto enriquecimiento ilícito, prometió una declaración jurada que no llega y sin embargo Karina no le suelta la mano.
Pero ese mismo paraguas es ahora el que, a través de la IGJ, presiona sobre el campamento caputista. La intimación a la Faro es, en ese sentido, una clara señal de que la tregua tiene sus costos: el ala de Karina protege a los suyos, mientras le exige rendir cuentas a quienes rivalizan con ella.
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