En Tandil, el precio de la papa registró una fuerte suba durante 2026 y el kilo de papa lavada llegó a venderse a $2.000 en verdulerías y supermercados. De acuerdo con un relevamiento de la Dirección de Estadística municipal realizado en 35 comercios, la papa sucia acumuló un aumento del 102% entre enero y julio.
Eleazar Martínez Páez, titular de Papas Serranas Tandil, explicó que el escenario actual responde principalmente a una menor producción. “Este año hubo menor producción, si lo comparamos con 2025 donde se produjo mucho”, señaló.
El productor recordó que durante el año pasado los valores fueron bajos y que parte de la cosecha terminó descartándose debido a los costos. Como referencia, mencionó que una bolsa de 18 kilos llegó a comercializarse a $3.000, mientras que actualmente cuesta entre $20.000 y $22.000.
Las condiciones climáticas también afectaron los rindes. Según Martínez Páez, habitualmente se obtienen entre 2.500 y 3.000 bolsas por hectárea, mientras que este año la producción se ubicó entre 1.500 y 2.000.
A esto se suma la menor disponibilidad en el sudeste bonaerense. La zona productora que comprende Tandil, Balcarce, Azul, Otamendi y Miramar cuenta actualmente con menos volumen disponible, mientras que durante los meses de frío aumenta el consumo.
“Queda muy poca papa en el sudeste”, sostuvo el comercializador, quien explicó que la combinación entre oferta limitada y una demanda invernal más elevada terminó presionando sobre los valores.
La escalada comenzó de manera gradual. Durante enero, febrero y marzo, la bolsa de 18 kilos se ubicaba entre $6.000 y $8.000. Luego, los temporales y las lluvias que interrumpieron las cosechas provocaron nuevos incrementos.
En los últimos meses, el precio llegó a los $25.000 o $26.000 por bolsa, aunque posteriormente tuvo una leve baja. Actualmente, la papa de campo se comercializa entre $20.000 y $22.000, mientras que la cepillada puede alcanzar los $25.000.
De cara a los próximos meses, Martínez Páez estimó que todavía queda producción local durante agosto y parte de septiembre, siempre que las condiciones climáticas permitan completar la cosecha. Luego comenzarán las tareas de preparación y siembra para obtener nuevamente producción durante los primeros días de enero.
El referente del sector consideró que, pese a las dificultades, la perspectiva comercial para lo que resta del año es favorable. Advirtió, no obstante, que el comportamiento climático será determinante para la próxima campaña.
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