El Gobierno de la provincia de Buenos Aires volvió a exigirle a la administración nacional que reactive las obras del Tramo IV del Plan Maestro del río Salado, una intervención destinada a reducir los efectos de las inundaciones y las sequías en la cuenca. El reclamo se da en medio de la preocupación por las posibles consecuencias del fenómeno climático El Niño.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, y el titular de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, cuestionaron la falta de avances y reclamaron que Nación habilite los avales para que la Provincia pueda utilizar préstamos acordados con organismos internacionales.
Durante una conferencia de prensa, Bianco sostuvo que ya no esperan recibir fondos nacionales, sino que solicitan la autorización para acceder a recursos gestionados por la propia administración provincial. “Ya no le pedimos plata, ya nos dimos cuenta de que no va a venir un mango de Nación acá a la provincia de Buenos Aires. Lo único que le pedimos es que nos den la no objeción para que nosotros podamos recibir los fondos que nosotros mismos gestionamos con bancos internacionales”, afirmó.
El funcionario también acusó al Gobierno nacional de discriminar al distrito y señaló que las demoras impiden utilizar créditos que fueron aprobados por la Legislatura y negociados con entidades multilaterales.
El Plan Maestro del río Salado es una de las principales obras hidráulicas de la provincia. Su desarrollo comprende 531 kilómetros y alcanza a 59 municipios, con una población de más de 1,5 millones de habitantes.
Hasta el momento, se completaron 402 kilómetros y quedan pendientes otros 129. De ese total, 33 kilómetros corresponden a obras paralizadas por Nación, cuya finalización resulta necesaria para avanzar con el último tramo de 95,38 kilómetros, que debe ejecutar la Provincia.
“El tramo IV está paralizado. Y desde la Provincia estamos iniciando el tramo V pero necesitamos de esa autorización de avales de Nación”, denunció Katopodis. Además, sostuvo que otras jurisdicciones recibieron autorizaciones para desarrollar infraestructura, mientras que Buenos Aires todavía no cuenta con ellas.
A fines de abril, la administración de Kicillof realizó la licitación para la adecuación, el ensanche y la profundización del cauce en las etapas 1 y 2 del Tramo V. La inversión estimada es de US$ 138 millones, con un esquema de financiamiento que incluye un préstamo de US$ 110 millones del Banco Europeo de Inversiones y fondos del Tesoro provincial.
El segmento final tiene una extensión de 95,38 kilómetros y está dividido en tres etapas. Los trabajos se desarrollarán entre el Canal del Este de la laguna de Bragado y la descarga de la laguna El Carpincho, en Junín, atravesando también los partidos de Chacabuco y Alberti.
El proyecto contempla intervenciones en diez puentes —ocho carreteros y dos ferroviarios— y el cierre de la laguna de Rocha. Según las previsiones oficiales, una vez finalizado el Tramo V se habrá completado el 45% del Plan Maestro Integral durante la actual gestión provincial y se recuperarán ocho millones de hectáreas productivas.
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