La desaceleración de la inflación ya no alcanza para contener las tensiones que atraviesan al Gobierno de Javier Milei. Con la actividad económica bajo presión y las expectativas de recuperación demoradas, las diferencias entre los principales referentes de La Libertad Avanza comenzaron a hacerse más visibles. Al mismo tiempo, las negociaciones con gobernadores y aliados electorales encuentran obstáculos que complican la construcción de una coalición capaz de respaldar el proyecto de reelección presidencial.
El escenario combina dos dificultades: una economía que todavía no ofrece los resultados que espera la Casa Rosada y una estructura política en la que conviven dirigentes con intereses propios, estrategias diferentes y crecientes dudas sobre el rumbo de los próximos meses.
El Presidente mantiene su decisión de no modificar el programa económico. Mientras tanto, el ministro Luis Caputo intenta reforzar las señales de actividad y producción, con la expectativa de que la recuperación comience a sentirse durante el segundo trimestre de 2027. La distancia entre esos objetivos y las dificultades actuales alimenta las inquietudes dentro del oficialismo.
Bullrich marca diferencias
La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza cuestionó las agresiones presidenciales contra periodistas, reclamó una actitud más abierta al diálogo y planteó reparos frente a algunos aspectos de la política económica y comercial. También se apartó de la posición diplomática del Gobierno frente a Brasil, al reconocer el triunfo electoral de Luiz Inácio Lula da Silva.
Sus movimientos adquieren relevancia porque ocurren después de su incorporación al espacio libertario y en un momento en que la administración nacional busca ordenar sus filas. Las declaraciones de Bullrich alimentaron las especulaciones sobre sus aspiraciones personales y sobre la posibilidad de que surja una alternativa electoral dentro del mismo universo político.
Milei, por ahora, no parece dispuesto a habilitar una competencia interna. Desde su entorno dejaron trascender que la candidatura presidencial de 2027 tiene un único nombre y que no consideran necesario alterar la estrategia. Sin embargo, las encuestas incorporaron un dato que despierta interés: algunos sondeos muestran a Bullrich con mejores posibilidades que el Presidente frente al gobernador bonaerense Axel Kicillof en un eventual balotaje.
Un relevamiento de CB Global Data ubicó a Milei al frente de la intención de voto, con el 27,1%, seguido por Kicillof, con el 16,5%. Pero en la comparación de una segunda vuelta, el Presidente obtendría el 43% frente al 40,6% del mandatario bonaerense, mientras que Bullrich alcanzaría el 47,3% contra el 40,1% de su eventual rival. Los números corresponden a escenarios hipotéticos y no implican, por sí solos, una definición sobre las candidaturas.
Acuerdos que no avanzan
La dificultad para ordenar las relaciones políticas también alcanza al PRO y a los gobernadores. Mauricio Macri expresó su malestar por la falta de avances en las conversaciones electorales, mientras que los mandatarios provinciales reclaman garantías de que La Libertad Avanza no competirá contra ellos en sus distritos a cambio de acompañar al Gobierno en el Congreso.
Uno de los principales puntos de fricción es la posible eliminación o suspensión de las PASO. Los libertarios buscan sumar respaldo legislativo para avanzar con esa iniciativa, pero en el PRO temen perder capacidad de negociación y dejar en manos de Karina Milei las decisiones sobre las candidaturas. La disputa se profundiza porque la Casa Rosada no garantiza que vaya a evitar competir en provincias gobernadas por aliados potenciales.
En ese contexto, Diego Santilli intenta acercar posiciones con los mandatarios provinciales, mientras Karina Milei y Martín Menem intervienen en las negociaciones políticas. La multiplicación de espacios de decisión y las diferencias entre los propios sectores del oficialismo dificultan la coordinación.
La apuesta por la producción
Frente a ese panorama, Economía procura ampliar el mensaje del Gobierno más allá del equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria. La estrategia apunta a mostrar que las inversiones en minería y energía pueden generar oportunidades para otras actividades y regiones, en especial mediante la contratación de proveedores y pequeñas y medianas empresas argentinas.
La reunión realizada en Rosario entre representantes de la minería, industriales y gobernadores respondió a esa necesidad. La convocatoria estuvo atravesada por la controversia que generó la decisión de importar desde China una estructura modular para alojar a unos 2.000 trabajadores del proyecto minero Vicuña, en San Juan.
Karina Milei respaldó allí un discurso favorable a la participación de las pymes nacionales, en una señal de apertura hacia reclamos empresariales que hasta hace poco ocupaban un lugar secundario en la narrativa libertaria. El desafío consiste en traducir las inversiones en actividad económica extendida y empleo local, sin abandonar las premisas centrales del programa.
La Casa Rosada busca llegar a 2027 con perspectivas de recuperación y una alianza política más sólida. Pero el margen se estrecha: la recesión amenaza con erosionar el respaldo que sostuvo al oficialismo, mientras Milei insiste en que no cambiará el rumbo. La incógnita es si esa firmeza alcanzará para mantener unidos a sus aliados y recomponer las expectativas antes de la próxima disputa electoral.
SUSCRIBITE a esta promo especial