En el día de su jura como jefe de Gabinete, trece gobernadores acompañaron a Diego Santilli. Y la foto que arrojó el acto se leyó como una señal de su buena relación con los mandatarios y, por eso mismo, en el oficialismo sobrevuela ahora cierto optimismo respecto a uno de los principales temas de la agenda violeta en el Congreso: conseguir la aprobación de la reforma electoral que contempla, sobre todo, la eliminación de las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Un escalón que el Gobierno considera para el plan de reelección de Javier Milei.
Los gobernadores que orbitan en torno a la Casa Rosada son más proclives a la suspensión de las PASO no a su eliminación. Lo que sucedió el año pasado. La señal se toma como un avance en el oficialismo. Por supuesto, como siempre, en las negociaciones se colarán los reclamos de más fondos y obras a cambio de apoyo legislativo. En esa línea, los gobernadores aseguran que el nuevo cargo de Santilli no implica cambios, porque era con quien venían conversando esos temas.
Asistieron a la jura de Santilli el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), y Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco), ambos de origen radical.
Santilli sabe, porque viene hablando con los mandatarios, que es más fácil una negociación para la suspensión de las PASO. Desde el Senado, Patricia Bullrich aparentemente refuerza la idea de que los números no daban para eliminarlas. Hay, en el medio, mucha especulación respecto a cómo evolucionará la imagen de Milei, impactado por el escándalo de Manuel Adorni.
Cautela
Dos puntos conocidos ayer a última hora también aportan a la cautela con que se manejan los gobernadores. Por un lado, en junio volvió a caer la coparticipación de impuestos y el primer semestre cerró con una baja real interanual de 2,8%. Por el otro lado, el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, reformó el esquema de la tarifa social y serán las provincias o municipios los que deberán aportar una parte de esa compensación, en caso de que suban sus tarifas. Esa decisión reactualiza la pelea entre Nación y provincias por el transporte se lleva adelante desde hace más de dos años. Sucede algo similar con los recursos de la educación.
Cuando ingresó al Congreso el proyecto de reforma electoral, dos mandatarios aliados del oficialismo adelantaron su posición. El tucumano Jaldo lo rechazó y sostuvo que “es un traje a medida de La Libertad Avanza”, mientras que el catamarqueño Jalil adelantó que se requería un análisis detallado, aunque después adelantó su apoyo a la propuesta. En Tucumán, La Libertad Avanza amaga con competir con candidato propio, mientras que en Catamarca es más probable que le despeje el camino al actual gobernador.
Cosas en las que deberá trabajar Santilli. En cambio, el cordobés Llaryora, que no es un mandatario cercano a la Casa Rosada, no objeta eliminar las PASO porque en Córdoba su fuerza siempre rechazó ese sistema.
El santafesino Pullaro -quien también mantiene un vínculo zigzagueante con el oficialismo nacional- está trabajando en una reforma electoral en su provincia, que no pone en discusión las PASO. Es probable, pues, que no avale eliminarlas a nivel nacional. Junto a los patagónicos, admitiría la suspensión.
Aunque todo es muy provisorio, a favor de la reforma tal cual como la propone la Rosada ya se expresaron Frigerio, Váldes y Orrego, tres aliados. El mendocino Cornejo también se sumaría.
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