El exministro de Economía de Mauricio Macri consideró que la inflación de julio podría ubicarse cerca del 2,2% a nivel nacional y sostuvo que todavía falta para alcanzar una tasa mensual cercana a cero. También alertó por la caída del consumo, el endeudamiento de las familias y la falta de recuperación del empleo.
La inflación volvió a quedar en el centro de las advertencias del economista Hernán Lacunza, quien consideró que el proceso de desinflación todavía tiene un recorrido extenso y descartó que la Argentina alcance en el corto plazo una tasa mensual cercana a cero, como planteó el presidente Javier Milei. Para el exministro de Economía de Mauricio Macri, el dato de julio podría mostrar una aceleración respecto de junio, aunque en un nivel muy inferior al que tenía la economía argentina antes del actual programa económico.
Lacunza explicó que el aumento de la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que pasó de 1,8% en junio a 2,9% en julio, resulta compatible con una variación cercana al 2,2% para el índice nacional que mide el Indec. En ese sentido, señaló que la consultora Empiria, de la que es director, había estimado inicialmente una inflación nacional de 1,9%, aunque los últimos datos permiten ubicarla más cerca del 2%.
El economista sostuvo que durante los últimos doce meses la inflación mensual se movió dentro de un rango de entre 2% y 4%, con una relación directa con la evolución del dólar. “Cuando el dólar sube un poco la inflación se acerca a 4% y cuando lo clavan baja a 2%”, explicó. Para Lacunza, ese rango todavía resulta elevado, aunque representa una reducción sustancial respecto de los niveles registrados tres años atrás.
El exfuncionario también puso en duda que la Argentina pueda llegar a una inflación mensual que comience con cero durante el actual mandato presidencial. “Es más fácil bajar la inflación de 20 al 2% que de 2% a cero”, afirmó, al comparar el proceso argentino con experiencias de desinflación de países como Perú e Israel. Según su análisis, la última etapa de reducción de la inflación suele resultar más lenta y requiere mayor tiempo.
Lacunza reconoció, al mismo tiempo, que el Gobierno heredó una situación económica muy compleja y que el ajuste fiscal resultaba inevitable. Sin embargo, sostuvo que el programa económico muestra un desequilibrio entre los sectores que explican el crecimiento y aquellos que concentran la mayor cantidad de puestos de trabajo.
“Hoy la economía funciona con un solo motor, que es la energía, la minería, el agro”, afirmó. En su análisis, ese proceso tiene como principal referencia a Vaca Muerta, pero consideró que esos sectores generan una cantidad limitada de empleos frente al comercio, la construcción y la industria manufacturera.
El exministro puso el foco en las grandes áreas urbanas y suburbanas, en particular en el conurbano bonaerense, aunque también mencionó los cordones productivos de Córdoba, Rosario y Tucumán. Según su estimación, los sectores que hoy presentan menor actividad concentran alrededor de 8 millones de empleos directos, frente a unos 250.000 puestos vinculados con el motor energético y minero. “La nave está escorada”, resumió.
El consumo también formó parte de sus críticas. Lacunza sostuvo que la desaceleración de la inflación no alcanzó para recomponer de manera plena el poder adquisitivo de las familias. “La gente sabe que hoy su poder adquisitivo en el changuito es menor que antes”, afirmó.
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