Axel Kicillof dice que hasta el año que viene no hablará de candidaturas. En su entorno sostienen que no se sentará a dialogar con el kirchnerismo hasta marzo, cuando estiman que la construcción política del Movimiento Derecho al Futuro esté consolidada y su postulación se termine imponiendo por peso propio.
Pero en el medio, hay que tomar decisiones. Y una de ellas, que mantiene en vilo a buena parte de la política bonaerense, tiene que ver con el proyecto de ley que le permitiría volver a presentarse a unos 80 intendentes que tienen vedado ir por un nuevo mandato.
La iniciativa está presentada en el Senado y tiene el guiño del propio Kicillof. La firmó la senadora Ayelén Durán, una de las espadas del MDF. Se trata de un compromiso que el propio Gobernador asumió con sus alcaldes, que quieren volver a competir. Pero los números no están porque la mayoría del bloque de senadores que integran el kirchnerismo y el massismo, se resisten a allanarle el camino.
El caso es que el proyecto parece atrapado entre la resistencia de los adversarios de Kicillof y los tiempos políticos trazados por el propio mandatario. “Va a ser difícil que salga. Lo ideal sería que se votara antes de fin de año para que la inevitable polémica que va a generar se apague rápido, pero en un contexto de falta de diálogo sobre temas centrales que tienen que ver con lo electoral, parece imposible”, razonaba en las últimas horas un importante dirigente del PJ.
La otra alternativa, menos probable, es que aquél diálogo previsto en el imaginario del MDF para marzo, destrabe la cuestión. “Si se habilitan las reelecciones en marzo va a ser un escándalo”, añadía. “En pleno año electoral no se puede votar una reforma de esas características”, acotaba.
Esta opinión empieza a ganar terreno entre los propios jefes comunales que reportan al MDF. Comienzan a tomar dimensión de un problema de difícil resolución. Uno de los jefes territoriales de peso de la Tercera sección electoral lo dijo en las últimas horas: en los territorio habría que comenzar a pensar en delinear las sucesiones.
UNO QUE NO VE LA REFORMA
El encargado de afirmar que la suerte del proyecto de la senadora Durán parece echada, es Jorge Ferraresi, el hombre fuerte de Avellaneda y uno de los aspirantes a la sucesión de Kicillof.
“Ante la falta de consensos legislativos es probable que todo siga como está. Seguiremos sin reeelciones de intendentes, con el mismo sistema electoral. El Gobernador tiene facultades para mantener las Primarias y creo que ese va a ser el proceso”, sostuvo en declaraciones periodísticas.
Incluso fue un paso más allá en sus definiciones. “No veo los ámbitos donde se discuta (el proyecto de reelecciones) ni los actores trabajando para que eso suceda. El tiempo pasa y cada uno debería trabajar en quién va a ser el candidato a sucederlo”, afirmó.
En rigor, Ferraresi ya se adelantó a esa discusión: hace algunos meses renunció a la Intendencia y asumió su esposa, Magdalena Sierra, quien será la candidata el año que viene.
Claro que las declaraciones del dirigente de Avellaneda fueron más abarcativas: dijo que, sin chances de reelección, los actuales intendentes debería copar las listas legislativas tanto para la Legislatura como para el Congreso.
Como se dijo, cerca de 80 intendentes no podrán reelegir por estar transitando su segundo mandato consecutivo. Siguiendo los consejos de Ferraresi o suponiendo que la ley no se modificará, varios de ellos comenzaron a definir sus sucesiones. Es un esquema bien conocido: colocar en su lugar parientes para que el apellido siga figurando en la boleta.
Los ejemplos abundan. En Coronel Suárez el intendente Ricardo Móccero está pensando en la opción de su sobrino, Mauro Móccero. Y en Castelli, Francisco Echarren podría optar por su hermano Sebastián Echarren.
En Merlo, Gustavo Menéndez impondría a su hermana Karina y en Moreno, la intendenta Mariel Fernández podría empujar a su hermano Emanuel.
En Pehuajó, Pablo Zurro se inclinaría por su sobrino Avelino Zurro; en Tigre Julio Zamora iría con su esposa Gisela, mientras que en San Fernando el massista Juan Andreotti anotaría a su hermana Eva. Son sólo un puñado de ejemplos del atajo que tomarían los intendentes para minimizar el impacto de una ley que parece difícil cambiar.
SUSCRIBITE a esta promo especial