El costo de los servicios esenciales en el Área Metropolitana de Buenos Aires experimentó un salto real del 15,6 por ciento en la comparación interanual hacia septiembre de este año. La cifra surge del reciente reporte elaborado por el Centro de Estudios en Finanzas Públicas de la Universidad Nacional de La Plata, el cual certificó ajustes tarifarios por encima de la pauta inflacionaria general.
El documento oficial de la casa de altos estudios locales expone un sesgo regresivo en la evolución histórica de las facturas. En la etapa comprendida entre diciembre de 2015 y septiembre de 2026, la escala general de valores trepó un 182,7 por ciento en términos reales. No obstante, el mayor impacto recayó sobre las familias de menor capacidad económica, cuya canasta sufrió una suba del 249,5 por ciento, frente al 190,6 por ciento en la clase media y el 144,2 por ciento en los segmentos de ingresos altos.
La brecha por estratos de consumo también quedó en evidencia al analizar la trayectoria de los últimos doce meses. Los sectores populares desprovistos de tarifa social padecieron una suba real del 17,5 por ciento, mientras que para la franja de recursos medios el ajuste se ubicó en el 16,2 por ciento y para los sectores más acomodados alcanzó el 14 por ciento. En contraste, aquellos frentistas beneficiados con esquemas sociales registraron una retracción real del 4,5 por ciento en sus boletas.
El relevamiento abarcó electricidad, red de agua potable y cloacas, gas, transporte urbano, combustibles, telefonía, internet y envíos postales. En ese abanico, los pasajes del colectivo automotor encabezaron los incrementos con un disparo del 45,9 por ciento real. Detrás se posicionaron el servicio ferroviario con un 26,8 por ciento, el subterráneo con un 23,1 por ciento y la energía eléctrica residencial con un 20,5 por ciento. A su vez, la provisión de agua junto a los desagües avanzó un 9,6 por ciento, en tanto el suministro de gas natural trepó un 8,8 por ciento.
En una perspectiva de mediano plazo, el trabajo técnico reflejó un ascenso del 49 por ciento para el indicador tarifario global a partir de 2022. La retrospectiva histórica indica que el valor de los servicios se abarató un 70 por ciento real entre 2001 y 2015, repuntó un 118 por ciento en el lapso 2015-2019 y se redujo un 50 por ciento entre 2019 y 2022. Para esta medición, los especialistas aplicaron los ponderadores oficiales de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares.
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