Una delegación de funcionarios de Estados Unidos llegó a la Argentina para avanzar en el desarrollo del Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa bilateral que contempla inversiones por USD 7.000 millones destinadas a mejorar la infraestructura de transporte, energía y minería, y conectar las zonas productivas con los puertos del Atlántico.
La misión, que comenzó el lunes 5 de octubre y se extenderá hasta el viernes, está integrada por representantes del Departamento de Estado, el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC). Su agenda incluye reuniones con autoridades nacionales y empresarios, además de actividades en Buenos Aires y Jujuy.
El canciller Pablo Quirno recibió a la comitiva el martes en el Palacio San Martín, donde se analizaron los pasos necesarios para implementar el proyecto anunciado el 23 de septiembre en Nueva York junto al subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau.
El funcionario explicó que el objetivo es movilizar inversiones en sectores estratégicos como energía, minería, infraestructura y tecnología. Por su parte, el embajador estadounidense Peter Lamelas destacó el avance de las negociaciones y sostuvo que el acuerdo comienza a traducirse en acciones concretas.
La delegación está encabezada por Katrien Hinderdael, directora de Infraestructura e Inversión Global del Departamento de Estado, y cuenta con la participación de Danielle Monosson, Ryan Berg y Carter Mateer, representantes de organismos vinculados con la cooperación económica y el financiamiento internacional.
Uno de los puntos centrales de la visita será Jujuy, donde los funcionarios participarán de un seminario sobre el litio y otros minerales críticos. Allí se analizarán oportunidades de financiamiento, procesamiento industrial y desarrollo de infraestructura para fortalecer las cadenas de suministro.
El Corredor Andes-Atlántico busca modernizar las conexiones logísticas entre las regiones mineras y energéticas argentinas y los mercados internacionales. La presencia de organismos financieros estadounidenses apunta a identificar proyectos concretos y evaluar mecanismos para impulsar las inversiones previstas, aunque todavía resta precisar los desembolsos y los plazos de ejecución.
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