Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que no descarta revisar la postura de su país en la disputa que la Argentina mantiene con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas y mientras el presidente, Javier Milei, prepara una cadena nacional sobre el tema, llegó la respuesta de Londres.
A través de su portavoz, el primer ministro Andy Burnham no se movió un centímetro de la histórica posición de Gran Bretaña e insistió en que “las Islas Malvinas son británicas y tienen derecho a determinar su propio futuro. Los isleños manifestaron su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”.
En ese sentido, el vocero agregó que “la posición del gobierno es cristalina… La soberanía recae en el Reino Unido y el derecho de autodeterminación de los isleños es primordial”.
En la misma sintonía se manifestó el secretario de Hacienda del Reino Unido, John Healey, quien despejó los rumores sobre supuestas directivas secretas de la Casa Blanca: “Son británicas y seguirán siendo británicas”, aseguró.
Ante la posibilidad de que el gobierno de Trump interceda en la causa Malvinas con el fin de presionar al gobierno británico para incrementar la inversiones en defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), desde Downing Street expresaron que “los comentarios del Presidente (republicano) son tema de su equipo. Pero en materia de defensa, el primer ministro fue claro desde su primer día en el cargo: cumpliremos nuestros compromisos internacionales con nuestros aliados en gasto militar, y no ha cambiado de postura”.
La amenaza de Trump contra Gran Bretaña apunta a abandonar la histórica neutralidad diplomática respecto a Malvinas y tomar partido por Argentina si el gobierno británico no aumenta los gastos en Defensa. Se trata de una exigencia que el mandatario republicano ha replicado con otros países europeos con el objetivo de que asuman la mayor parte del funcionamiento de la OTAN mientras Estados Unidos intenta hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra contra Irán.
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