En la Casa Rosada ya no disimulan el fastidio, aunque por ahora nadie quiere patear el tablero. Patricia Bullrich multiplica sus diferencias con Javier Milei y, según cuentan cerca de Karina, la secretaria general de la Presidencia decidió tolerarlas mientras la senadora no concrete una ruptura formal. El límite, admiten, sería que arme bloque propio o se lance definitivamente a disputar la candidatura presidencial de 2027.
“No rompió ni hizo su bloque ni monobloque. Todo lo que se dice es en off. Podemos estar con esta situación hasta el día de la elección”, se resignan en Balcarce 50, aunque sin maquillar cierto grado de hartazgo.
La paciencia también se estira en un momento incómodo para el Gobierno: con la pobreza en alza, la actividad económica en caída y un Presidente que acaba de pedirle a la sociedad que espere hasta 2028 para ver los resultados de su modelo. Si es reelecto, deslizó la semana pasada ante inversores en Nueva York, ese será el mejor año económico de la historia argentina. Pero 2028 parece quedar demasiado lejos para quienes no pueden pensar más que en presente. Mientras, Bullrich insiste con que hay que mover alguna “palanca” ahora.
En ese contexto, la posibilidad de una fórmula Milei-Bullrich volvió a circular. La senadora no descarta competir por la Presidencia si considera que Milei llega debilitado, aunque tampoco cerró la puerta a acompañarlo en una fórmula. Mientras tanto, Karina intenta mantener bajo control una interna que ya dejó de ser un murmullo y empieza a hacerse escuchar en público.
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