Mauricio Macri volvió a marcar distancia con Javier Milei y dejó una definición que resonó fuerte dentro del escenario político: aseguró que el Presidente se percibe a sí mismo “como un profeta”, en una crítica dirigida al modo de construcción de poder del libertario. La frase fue pronunciada durante un foro sobre democracia y polarización organizado por el Círculo de Montevideo y la Universidad Austral.
El ex mandatario participó del panel “Liderazgos disruptivos: impacto, límites y legado”, donde también estuvieron el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti y el español Felipe González. Allí, al ser consultado sobre Milei, evitó una confrontación directa pero deslizó observaciones sobre los riesgos de los liderazgos excesivamente personalistas.
“Obviamente ejerce un liderazgo emocional con un profundo estudio de las ideas que hay detrás de las posturas”, sostuvo Macri, aunque luego agregó que el mandatario “se ve a sí mismo como un profeta”. Y remató: “Siempre al final del día es importante tener un equilibrio”.
El poder y los límites
A lo largo de la charla, Macri insistió sobre la necesidad de que los presidentes tengan dirigentes alrededor capaces de poner límites y discutir decisiones. Sin mencionar directamente a Milei, dejó varias frases que fueron interpretadas como mensajes hacia el Gobierno.
“Es importante tener gente alrededor que tenga la capacidad de decir la palabra mágica: no”, afirmó. Y agregó que incluso los líderes más brillantes pueden equivocarse “en medio de la tormenta”.
En otro tramo, también advirtió sobre los efectos del poder: “Pasás de ser un tipo inteligente a ser un estúpido”, dijo, al tiempo que sostuvo que “las pasiones fuera de control te llevan a hacer cosas que dañan”. Para Macri, el liderazgo político requiere no sólo convicción ideológica sino también capacidad de escucha y equilibrio interno.
La respuesta a Martín Menem
Antes del inicio del foro, Macri fue abordado por periodistas que le preguntaron sobre declaraciones recientes de Martín Menem. El presidente de la Cámara de Diputados había afirmado días atrás que una candidatura de Macri en 2027 podría “hacerle un favor al kirchnerismo”.
La respuesta del líder del PRO fue breve pero filosa: “Preguntale a Cristina si favorecimos mucho al kirchnerismo en estos años”.
La ironía cayó en medio de una creciente tensión entre sectores del PRO y La Libertad Avanza, donde cada vez son más visibles las diferencias sobre la estrategia política, el armado electoral y la relación entre ambos espacios de cara a las legislativas y a la carrera presidencial de 2027.
Las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza
En las últimas semanas, el PRO comenzó a endurecer públicamente sus cuestionamientos al Gobierno. Uno de los puntos de conflicto fue el caso de Manuel Adorni y las críticas internas sobre el manejo político y comunicacional del oficialismo.
Hace dos semanas, el partido amarillo difundió un documento en el que cuestionó la existencia de “enemigos del cambio” dentro del propio oficialismo y apuntó contra prácticas que consideró contradictorias con el discurso libertario. Allí también hubo referencias indirectas a investigaciones sobre funcionarios nacionales y cuestionamientos a la “soberbia” dentro del poder.
Macri también encabezó recientemente un acto partidario en Vicente López donde volvió a advertir sobre los riesgos del “populismo” y cuestionó algunas decisiones del Gobierno nacional.
“Si el PRO calla, lo que logramos es que el populismo avance un paso”, sostuvo en aquella oportunidad.
Pese a las diferencias, el ex presidente volvió a aclarar que mantiene coincidencias con el rumbo económico impulsado por Milei, aunque dejó en claro que sus objeciones apuntan cada vez más al estilo político y a la dinámica interna del poder libertario.
También se mostró esperanzado con una eventual reconfiguración del peronismo y volvió a cuestionar un posible liderazgo de Axel Kicillof dentro de ese espacio.
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