El Foreign Office británico convocó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, formalizando una protesta diplomática y rechazando la ofensiva judicial del gobierno argentino contra los proyectos de exploración petrolera en las Islas Malvinas.
La escalada se originó a partir del inicio de un procedimiento de arbitraje internacional impulsado por la administración de Javier MIlei ante la ONU y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
La medida argentina busca frenar el proyecto petrolero Sea Lion, situado en la Cuenca Malvinas Norte y liderado por la compañía de capitales israelíes Navitas Petroleum, el cual proyecta comenzar con la extracción de crudo en 2028.
Argentina le otorgó un plazo de dos semanas a Londres para responder, advirtiendo que, de lo contrario, solicitará medidas provisionales urgentes ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para resguardar los derechos soberanos del país.
Mientras, a través de la subsecretaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, el gobierno británico expresó su firme rechazo: cusó a la administración argentina de intentar ejercer una “jurisdicción extraterritorial sin justificación en el derecho internacional” y de atentar contra el sustento y la seguridad económica de los isleños.
Reafirmó el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, asegurando que continuarán defendiendo de manera “inquebrantable” sus derechos a administrar y explotar los recursos naturales del archipiélago. Finalmente, calificó la decisión argentina como una acción incompatible con una relación diplomática y comercial constructiva.
CASO OMISO A LAS SANCIONES
La petrolera británica Rockhopper ratificó que prevé comenzar a extraer petróleo en las Islas Malvinas durante el primer trimestre de 2028 y aseguró que las sanciones y acciones impulsadas por la Argentina no alterarán el cronograma del proyecto Sea Lion.
La compañía confirmó sus planes al presentar ayer su informe semestral ante la Bolsa de Valores de Londres, en el que señaló que cuenta con el “continuo y firme respaldo” del Reino Unido y de las autoridades isleñas para avanzar con la explotación hidrocarburífera.
Rockhopper posee una participación del 35% en Sea Lion, mientras que el 65% restante está en manos de la petrolera israelí Navitas Petroleum, operadora del proyecto. Su director ejecutivo, Samuel Moody, confirmó que “la primera producción de petróleo” continúa prevista para el primer trimestre de 2028 y destacó que una reciente ampliación de capital dejó a la empresa totalmente financiada hasta el inicio de la producción.
Según la compañía, las recientes medidas adoptadas por la Argentina generaron “un período de mayor atención mediática y política”, pero no modificaron los planes de desarrollo.
Rockhopper consignó además que tanto el Reino Unido como las autoridades de las islas rechazaron las medidas argentinas y las calificaron de “ilegítimas y carentes de justificación jurídica”. Esa caracterización corresponde a las autoridades británicas y de las islas y es rechazada por la posición soberana argentina sobre Malvinas.
Navitas sostuvo, a su vez, que no prevé que los últimos acontecimientos tengan “un efecto significativo” sobre las actividades de desarrollo de Sea Lion ni sobre su calendario de ejecución.
La primera fase del proyecto contempla 11 pozos y fue financiada y aprobada a fines de 2025, mientras que la perforación de desarrollo está prevista para comenzar a principios de 2027.
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