Mar del Plata atraviesa una serie de desafíos vinculados con su economía, su actividad pesquera y su condición de ciudad costera, en un contexto marcado por el endeudamiento de miles de vecinos, la explotación de recursos alrededor de las Islas Malvinas y las proyecciones sobre el avance del nivel del mar.
En materia pesquera, el especialista César Augusto Lerena plantea una mirada que pone el foco más allá de los barcos chinos y la denominada milla 201. Según sostiene, el mayor saqueo de los recursos argentinos podría estar relacionado con la explotación realizada alrededor de las Malvinas mediante licencias otorgadas por las autoridades isleñas.
Lerena calcula que desde 1976 se habrían capturado unas 12,5 millones de toneladas de recursos pesqueros en aguas de Malvinas, por un valor cercano a los 50.000 millones de dólares. El planteo adquiere especial relevancia para Mar del Plata, principal puerto argentino para el desembarque de calamar, y abre el debate sobre cuánto de esa riqueza podría traducirse en trabajo y actividad económica para la ciudad.
A este escenario se suma una problemática más cercana: 329.531 personas figuran como deudoras en General Pueyrredon y 72.778 atraviesan situaciones graves de morosidad. La CGT advierte, además, sobre créditos con tasas que pueden alcanzar el 400% o 500%, mientras la cantidad de personas en mora aumentó un 10% en apenas un mes.
El endeudamiento se relaciona con una realidad marcada por salarios que pierden frente al costo de vida, empleo informal y temporario y una economía condicionada por la estacionalidad. Para muchas familias, las tarjetas, préstamos y billeteras virtuales dejaron de ser herramientas para realizar inversiones y pasaron a utilizarse para cubrir gastos cotidianos.
El tercer desafío mira mucho más lejos, pero también tiene a Mar del Plata como protagonista. Proyecciones de Climate Central sobre el aumento del nivel del mar ubican a la ciudad entre las localidades argentinas que podrían enfrentar riesgos costeros hacia 2100. La organización aclara que sus mapas son herramientas para evaluar escenarios y no anticipan que una ciudad vaya a quedar inevitablemente bajo el agua.
Sin embargo, la advertencia vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de planificar. Mar del Plata ya enfrenta temporales, sudestadas y problemas de erosión en distintos sectores de la costa, mientras las decisiones urbanísticas y las obras de infraestructura actuales tendrán consecuencias durante las próximas décadas.
Pesca, endeudamiento y cambio climático parecen problemas diferentes, pero tienen un punto en común: obligan a pensar qué ciudad se quiere construir y cómo se administran sus recursos. El desafío, en definitiva, no está solamente en resolver la urgencia, sino también en decidir qué lugar ocupará Mar del Plata frente a los problemas que ya están planteados.
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