Más de 20 años después del estallido del caso Skanska -el primer gran escándalo de corrupción del kirchnerismo-, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) N°4 de la ciudad de Buenos Aires condenó ayer a cinco años de prisión al exministro de Planificación Federal Julio De Vido y al exsecretario de Obras Públicas José López por los delitos de cohecho pasivo y administración fraudulenta en perjuicio del Estado. La misma pena recibió el exgerente general de Nación Fideicomisos, Néstor Ulloa.
El tribunal también condenó a cuatro años de prisión a tres directivos de la constructora sueca Skanska —Mario Piantoni, Gustavo Vago y Javier Azcárate— y a tres años a los gerentes Héctor Obregón, Juan Carlos Bos, Alejandro Gerlero y Roberto Zareba. Otras dos personas recibieron penas condicionales, mientras que 17 de los acusados fueron absueltos. Además, se ordenó el decomiso de 48 millones de pesos actualizables desde 2005: 34 millones de pesos por el monto del cohecho y 14 millones por el fraude al Estado.
La decisión, tomada por mayoría por los jueces Jorge Gorini y Guillermo Costabel —con el voto en disidencia de María Gabriela López Iñiguez—, incluyó además una inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos. Los fundamentos del fallo se conocerán el 22 de septiembre.
Como se dijo, este fue el primer gran escándalo que estalló durante el kirchnerismo, con una investigación que se remonta a más de dos décadas atrás y que se inició con una denuncia de la Coalición Cívica. La causa investigó maniobras de corrupción vinculadas a la contratación y ejecución de obras de ampliación de gasoductos entre 2004 y 2006.
Según la acusación del fiscal Abel Córdoba, la empresa sueca Skanska —contratada para ejecutar las obras— pagó sobornos a funcionarios públicos para direccionar las adjudicaciones. Para justificar esos desembolsos y darle un aparente marco legal, la compañía simuló operaciones comerciales con otras 23 empresas.
La causa estuvo a punto de naufragar: en 2011 la Cámara Federal sobreseyó a los investigados y revocó los procesamientos. Hasta que se reactivó con un audio que la Justicia recuperó en un allanamiento, en el que un directivo de Skanska admitía ante un auditor interno el pago de sobornos para asegurarse la adjudicación de las obras.
Las imputaciones
En su acusación, el fiscal advirtió que el exministro De Vido “tuvo una participación concreta, específica” en las maniobras desde “lo más alto del ministerio”. Esta es su quinta condena, aunque solo una —la de la tragedia de Once, por la que cumple prisión domiciliaria— se encuentra firme.
Sobre López, se remarcó que “ejerció un seguimiento constante de los trámites administrativos y en instancias definitorias como la adjudicación de los contratos”.
Para la fiscalía, no fue menor el rol de Ulloa, acusado de haber participado en la selección de Skanska como adjudicataria y en el pago a los constructores. Además de haber garantizado “el retorno del dinero a los funcionarios”.
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