La inflación sigue siendo uno de los principales argumentos con los que Javier Milei defiende el rumbo de su Gobierno, pero ya no parece suficiente para explicar el humor social. La discusión se amplió hacia los ingresos, el consumo, el empleo y, sobre todo, hacia una pregunta: cuánto tiempo más estará dispuesta la sociedad a sostener el esfuerzo si no aparecen resultados concretos.
En agosto, la inflación fue del 1,7%, el registro más bajo en 14 meses. El acumulado de los primeros ocho meses de 2026 llegó al 21,3% y la variación interanual fue del 33,5%. El dato contrasta con la inflación superior al 200% que recibió Milei al asumir y constituye uno de los principales logros que el Gobierno exhibe.
Pero otros indicadores muestran dificultades. La construcción cayó 4,5% interanual en julio y la producción industrial retrocedió 4,9%. También disminuyó la cantidad de empleadores: según datos recopilados por CEPA a partir de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, las empresas pasaron de 512.357 a 481.015.
La canasta básica, además, aumentó 2,6% en agosto y una familia tipo necesitó $1.605.497 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Esos números ayudan a explicar por qué la desaceleración de los precios ya no alcanza para garantizar el respaldo político.
El dato que más preocupa al oficialismo aparece en las encuestas. Según las mediciones mencionadas en el análisis, la imagen de Milei se ubica entre el 32% y el 34%, mientras que la evaluación de la gestión ronda entre el 40% y el 42%. Es decir, hay una diferencia de entre cinco y diez puntos a favor del Gobierno.
La situación es nueva porque, hasta ahora, una caída del Presidente no necesariamente implicaba el crecimiento de un adversario. Ahora Axel Kicillof comienza a ocupar parte de ese espacio.
El límite del sacrificio
Existe un sector importante de la sociedad que continúa valorando el rumbo económico y que rechaza la posibilidad de regresar a las políticas anteriores. Pero ese respaldo tiene una condición: que el sacrificio termine produciendo una mejora.
La estabilidad, entonces, dejó de ser suficiente. Quienes aceptaron el ajuste esperan crecimiento, empleo y una recuperación del consumo. Si esas señales no aparecen, el rechazo al regreso del pasado podría no alcanzar para garantizar la continuidad del oficialismo.
En ese contexto, la cuestión Malvinas le permitió al Presidente recuperar iniciativa política. Milei volvió a colocar el reclamo de soberanía en el centro de la agenda y llamó a la unidad nacional. Sin embargo, se trata de una causa que excede al actual Gobierno y que forma parte de uno de los consensos históricos más amplios de la sociedad argentina.
Además, el mismo día en que habló de unidad nacional, el Presidente volvió a confrontar con sus opositores. Su estilo, que fue parte de su identidad política desde el comienzo, adquiere otro peso cuando la economía no ofrece todavía el crecimiento esperado.
La elección ya condiciona al Gobierno
El escenario electoral comienza a influir en las decisiones oficiales. La relación con el PRO sigue sin resolverse y la eventual candidatura de Victoria Villarruel agrega otro factor de incertidumbre dentro del espacio no peronista.
Mientras tanto, el peronismo empieza a mostrar señales de reagrupamiento. El homenaje a José Manuel de la Sota reunió a dirigentes de distintas corrientes, entre ellos Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Sergio Massa, Gerardo Zamora y dirigentes cercanos a Kicillof.
Cristina Kirchner también mantiene abierta la posibilidad de volver a intervenir en la disputa electoral, mientras Máximo Kirchner trabaja para limitar las aspiraciones presidenciales de Kicillof.
Nada está definido todavía. Falta más de un año para las elecciones y las encuestas pueden cambiar junto con la economía. Pero el problema para Milei ya no es solamente defender la baja de la inflación. Necesita demostrar que el esfuerzo realizado tiene un destino distinto al de las experiencias anteriores.
La sociedad que acompañó el ajuste todavía espera comprobar que el sacrificio tuvo sentido. Y esa expectativa puede convertirse en la principal disputa política de cara a 2027.
SUSCRIBITE a esta promo especial