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El presidente Javier Milei y la senadora nacional Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta, se reunieron ayer en Olivos. El encuentro sería hasta rutinario si no fuera por el contexto que lo precedió: Bullrich venía de marcar diferencias de criterios con el gobierno que integra, tanto en el plano económico como en el político. La foto que se difundió, pues, reviste bastante importancia, sobre todo para calmar las tensiones internas.
Es, también, un mensaje hacia afuera del Gobierno. Es que en sectores políticos y empresarios se venía comentando cada vez con más fuerza la posibilidad de que la senadora, la libertaria con mejor imagen según las encuestas conocidas, termine intentando competir por la Presidencia el año que viene. O bien desafiando a Milei en una Primaria Abierta; o bien asfaltando un camino por afuera de la propuesta electoral que presente La Libertad Avanza encabezada por el jefe de Estado.
Bullrich expuso públicamente que en la reunión ella pudo plantearle “con sinceridad” a Milei aquello en lo que disiente. Ambos -el Presidente y la senadora- compartieron una selfie del encuentro en la quinta presidencial. Una señal de unidad política, según la decodificación que circulaba en el mundillo libertario.
UN ENCUENTRO LARGO
El encuentro fue realmente largo: dos horas. Se ve que hablaron de todo. “El Presidente se mostró muy abierto a escuchar y a analizar”, decían cerca de la senadora. Habrá que creerles a esos optimistas: Milei no suele ser propenso a aceptar señalamientos o críticas. Es más, el que hace eso suele ser vituperado, insultado y descalificado hasta con términos escatológicos por él mismo.
Bullrich fue quien dio a conocer la reunión en su cuenta de X. “Conversación profunda con el Presidente @JMilei. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad. TMAP”, escribió. Esa sigla final es una suerte de código interno libertario, cuya autoría se le adjudica al asesor presidencial en comunicación (pero con poder real en el Gobierno), Santiago Caputo. Significa Todo Marcha Acorde al Plan. ¿El “Plan” sería, entonces, la reelección de Milei? Es probable que la dama haya querido aludir a eso.
El Presidente, al rato, citó esa publicación de Bullrich y escribió en la red social los términos “MAGA” y “VLLC”. Más siglas: Make Argentina Great Again (en este caso, copyright de Donald Trump) y la obvia Viva La Libertad Carajo. En Instagram, Milei fue un poco más detallista: “Desayuno de trabajo con @patobullrich en Olivos para hablar de todos los temas a fondo”.
VARIOS TEMAS
¿Qué temas? Ayer se escuchaba de todo. Uno de los ítems fue el tema económico. Bullrich viene reclamando, incluso hasta públicamente, un poco más de velocidad en el arranque de la actividad económica en sectores que generan empleo, como la industria o el comercio. Ese ha sido, de hecho, uno de los puntos de su desmarque, que lleva implícita una crítica al equipo económico conducido por Luis Caputo. Hasta ahora, ni “Toto” ni Milei han recogido el guante: se aferran a los lineamientos del programa y rechazan cualquier idea que implique un derrame forzado.
En fuentes libertarias se asegura que a Bullrich le apunta por sus estiletes discursivos sobre todo a Karina Milei, siempre escoltada por los primos Menem. Serían los mayores detractores de la senadora dentro del ala política, pero deben resignarse: hoy el oficialismo no tiene otro actor que haga lo que hace Patricia en el Senado en términos de negociaciones políticas.
Por eso y por su propio bagaje político (empezó a hacer política cuando Milei y Karina se entretenían con sus juguetes de niños) siente que tiene la suficiente espalda para marcar diferencias cuando considera que algo no está bien. Básicamente, no le teme al Presidente y a su hermana, como si pasa en casi todo el resto del mundo violeta.
Además, conoce el oficio: con esa táctica siente que cuida su propio caudal electoral, que no es libertario puro pero sí lo ayudó a Milei a llegar a la Presidencia en el balotaje. Es ese universo que, según los estudios cualitativos de opinión pública, comenzó hace rato a rechazar los modos pendencieros del jefe de Estado y marcan diferencias con el relato de éxito económico general que despliega el Gobierno.
Por eso la insistencia de la senadora en aquello de haya “más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”. Que, en verdad, la hicieron jugar al filo del desafío a la Casa Rosada cuando dijo que todavía tiene el sueño de ser presidenta, porque “tengo un montón de ideas de cómo transformar muchísimas cosas, de cómo llegar al bienestar de todos. Esas ideas quizás las hace otro; quizás me toca a mí. No lo sé”.
LOS ENOJOS DE BULLRICH
Bullrich tuvo varios enojos con la Rosada en su rol de operadora legislativa. Por ejemplo, con el recorte en el presupuesto del tema Discapacidad, del que no había sido anoticiada. Fue cuando publicó un video con la canción “No me importa”, de Lali Espósito (despreciada por Milei). Llegó a decir en la tele: “A mí no me tomen por tonta”.
Y también se diferencia del Presidente en lo referido a los insultos y ataques a la prensa, uno de los puntos que su electorado más rechaza. Hace pocos días volvió a tomar distancia del Gobierno en materia de pliegos judiciales. Durante la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos del Senado, anunció que votará en contra del nombramiento de la fiscal Susana Pernas, propuesta por el Poder Ejecutivo. Es porque la fiscal pidió cárcel para Chocobar, aquel policía que disparó a un delincuente que había apuñalado a un turista. Fue cuando ella era ministra de Seguridad de Mauricio Macri y adoptó el caso como emblema de su doctrina de mano dura.
No fue la única vez. En junio pasado Bullrich se abstuvo de votar en contra del pliego de la jueza platense María Verónica Michelli, cuya postulación -que había enviado el Gobierno- terminó siendo rechazada por Milei cuando le avisaron que era familiar del periodista de La Nación, Hugo Alconada Mon. Finalmente el Senado aprobó el nombramiento, pero el Presidente nunca firmó su designación. Un disparate.
Hay que decir que en ninguna de esas situaciones Milei la emprendió públicamente contra la senadora. Se verá ahora cuánto dura esta suerte de paz. Difícil que Bullrich no siga diciendo lo que piensa.
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