El Gobierno de Javier Milei prepara una nueva ola de privatizaciones y concesiones de activos estatales, con la expectativa de recaudar más de US$1.000 millones antes de fin de año. Según informó LA NACION, el objetivo del equipo económico que conduce Luis Caputo es destinar esos recursos principalmente al pago de vencimientos de deuda previstos hasta 2027.
El primer paso será la venta de las participaciones que el Estado conserva en dos grandes centrales termoeléctricas: Manuel Belgrano, ubicada en Campana, y José de San Martín, en Timbúes, Santa Fe. A través de Energía Argentina (Enarsa), el Estado controla el 65,006% de la primera y el 68,83% de la segunda. En el mercado estiman que ambas operaciones podrían generar alrededor de US$600 millones, unos US$300 millones por cada participación, aunque el monto definitivo dependerá de los procesos competitivos.
La estrategia también contempla avanzar con Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), cuyo proceso de privatización ya está en marcha. El Estado puso en venta el 90% de las acciones de la empresa y espera obtener aproximadamente US$500 millones. La presentación de ofertas fue prorrogada hasta el 15 de septiembre, fecha prevista para la apertura de la primera etapa de la licitación. El esquema contempla además compromisos de inversión por US$1.940 millones durante los primeros cinco años y hasta US$15.040 millones a lo largo de 30 años de concesión.
A este paquete se suma un nuevo intento por desprenderse de Intercargo, la empresa estatal que presta servicios de asistencia en tierra en los principales aeropuertos del país. Esta vez, el Gobierno analiza avanzar con una licitación sin precio base, después de que un proceso anterior no prosperara.
En el sector energético, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP) prepara además nuevas concesiones para cuatro complejos hidroeléctricos cuyos contratos originales, otorgados durante la década de 1990, ya vencieron. Se trata de Futaleufú, en Chubut; el sistema Diamante, en Mendoza; Río Hondo-Los Quiroga, entre Tucumán y Santiago del Estero; y los complejos El Cadillal, Escaba y Pueblo Viejo, en Tucumán.
Otro de los objetivos son los grandes gasoductos operados por Enarsa. El plan contempla posibles concesiones por 30 años para cinco sistemas de transporte que, en conjunto, superan los 3.100 kilómetros. Entre ellos se encuentran el Gasoducto Perito Moreno, anteriormente denominado Néstor Kirchner, la Reversión del Gasoducto Norte, Mercedes-Cardales, el Gasoducto del Noreste Argentino y el Juana Azurduy. La alternativa que se analiza no sería una venta tradicional, sino una compulsa nacional e internacional en la que tendría especial importancia la tarifa de transporte ofrecida.
La nueva ofensiva forma parte de un programa más amplio de reducción de la participación del Estado en empresas y activos estratégicos. Desde el inicio de la gestión de Milei ya se concretaron operaciones como la venta de IMPSA, la concesión de las grandes represas hidroeléctricas del Comahue y la transferencia de la participación estatal en Citelec, controlante de Transener. Esas operaciones acumularon alrededor de US$1.081 millones.
Con esta nueva etapa, el Gobierno busca acelerar su programa de privatizaciones y, al mismo tiempo, generar recursos para afrontar compromisos financieros. El avance sobre centrales eléctricas, represas, gasoductos, AySA e Intercargo marca una profundización de la estrategia oficial para reducir el peso del Estado en sectores considerados estratégicos de la economía argentina.
SUSCRIBITE a esta promo especial