Un editorial publicado por el diario británico The Guardian reavivó el debate sobre la soberanía de las Islas Malvinas al sostener que el Reino Unido debería retomar las negociaciones con Argentina y advertir que el archipiélago "no puede ser británico para siempre". La publicación llegó apenas días después de la victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, partido tras el cual los jugadores exhibieron una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas".
El texto, firmado por el periodista y columnista Simon Jenkins (83), plantea que Londres debería revisar su postura histórica sobre las islas y utilizar como antecedente el reciente acuerdo alcanzado con España respecto de Gibraltar. Según el autor, el Reino Unido ya demostró en ese caso que es posible encontrar soluciones negociadas para disputas territoriales de larga data.
Jenkins recuerda que antes de la guerra de 1982 existieron conversaciones entre ambos países sobre la soberanía de las Malvinas, incluyendo propuestas de administración compartida y un esquema de "leaseback" que hubiera otorgado la soberanía a Argentina manteniendo la administración británica durante un período determinado. Esas negociaciones quedaron definitivamente congeladas tras el conflicto bélico. “La problemática no era por una cuestión histórica -un argumento eterno-, sino por un sentido común geográfico”, señaló.
En uno de los pasajes más resonantes del artículo, el columnista afirma que "las Malvinas no pueden permanecer británicas para siempre" y sostiene que ningún territorio heredado del antiguo imperio británico tiene un derecho eterno a conservar ese estatus. También cuestiona el costo económico y estratégico de mantener una importante presencia militar en el Atlántico Sur y considera que el Reino Unido deberá volver a discutir la cuestión con Argentina bajo algún mecanismo de negociación.
“Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”, criticó.
La publicación cobró especial repercusión porque apareció en medio del impacto que generó la bandera desplegada por los futbolistas argentinos tras eliminar a Inglaterra del Mundial. Ese gesto volvió a instalar el reclamo por la soberanía de las islas en la agenda internacional y coincidió con un momento de alta visibilidad para la causa argentina.
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