El argentino Rafael Grossi dio un paso importante en su aspiración de convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas (ONU). En la séptima votación realizada este viernes en Nueva York, el actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) consiguió su mejor resultado desde el inicio del proceso de selección y se consolidó como uno de los principales candidatos para suceder a António Guterres.
Grossi, de 65 años, obtuvo nueve votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones, un resultado que lo ubicó en el segundo lugar, detrás de la costarricense Rebeca Grynspan, quien reunió 11 apoyos y cuatro rechazos. Aunque la diferencia entre ambos se mantiene, el diplomático argentino alcanzó por primera vez la cantidad mínima de respaldos necesaria para acceder al cargo.
Sin embargo, la elección continúa sin una definición debido a las diferencias geopolíticas entre Estados Unidos, China y Rusia, tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad que cuentan con poder de veto. El enfrentamiento entre las principales potencias impide, por ahora, alcanzar el consenso indispensable para designar al nuevo titular del organismo internacional.
La votación del viernes volvió a confirmar el predominio de los candidatos latinoamericanos. En tercer lugar quedó Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, con ocho respaldos, seis rechazos y una abstención. Más atrás apareció Lana Nusseibeh, de Emiratos Árabes Unidos, con siete votos favorables, seis negativos y dos abstenciones.
La incorporación de Nusseibeh a la competencia respondió a una estrategia diplomática impulsada por el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, que buscó sumar apoyos entre los países de Medio Oriente. Sin embargo, su candidatura no consiguió desplazar a los principales aspirantes y quedó condicionada, además, por los cuestionamientos internacionales a la intervención de Emiratos Árabes Unidos en el conflicto de Sudán.
Los otros tres candidatos obtuvieron resultados considerablemente inferiores: el ugandés Olara Otunnu reunió cuatro apoyos y 11 rechazos; María Fernanda Espinosa consiguió dos votos favorables, diez negativos y tres abstenciones; mientras que la ecuatoriana Ivonne Baki recibió apenas un respaldo y 14 rechazos.
El apoyo de EE UU
La administración de Donald Trump respalda la candidatura de Grossi, a quien considera un funcionario de perfil técnico y pragmático, capaz de impulsar reformas en una organización que el presidente estadounidense ha cuestionado reiteradamente por su burocracia y falta de eficiencia.
El argentino cuenta con una extensa trayectoria diplomática y una importante exposición internacional por su desempeño al frente del OIEA, especialmente durante los conflictos vinculados con el programa nuclear iraní y la guerra entre Rusia y Ucrania.
Precisamente, su actuación en este último escenario constituye uno de los principales obstáculos para conseguir el respaldo de Moscú. Rusia mantiene diferencias con Grossi por su intervención en las cuestiones de seguridad nuclear relacionadas con la guerra y se inclinaría por apoyar a Grynspan.
China también aparece más cerca de la candidatura de la costarricense, actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, cuyo perfil multilateral resulta más compatible con las posiciones diplomáticas de Beijing.
A estas diferencias se suma otro factor: China y Rusia impulsan la posibilidad de que una mujer ocupe por primera vez la Secretaría General de las Naciones Unidas. Esa posición fue reflejada en una declaración de los BRICS, que destacó que ninguna mujer ha encabezado hasta ahora el organismo y que América Latina y el Caribe solamente aportaron un secretario general en toda su historia.
En este escenario, Grynspan aparece como una alternativa capaz de reunir respaldos tanto por su procedencia regional como por su condición de mujer. No obstante, su candidatura enfrenta resistencias de Washington.
La situación también presenta dificultades para Grossi. Además de las diferencias con Rusia y China, el conflicto de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas aparece como un factor sensible en las negociaciones diplomáticas, aunque no existe confirmación de que Londres haya decidido bloquear su postulación.
El poder de veto, la principal dificultad
El procedimiento para elegir al secretario general de la ONU establece que un candidato debe conseguir al menos nueve votos favorables entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad y, al mismo tiempo, evitar el veto de cualquiera de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
La votación de este viernes se realizó mediante papeletas del mismo color para todos los integrantes, por lo que no fue posible determinar si alguno de los cuatro rechazos recibidos por Grossi o Grynspan correspondió a una potencia con derecho a veto.
En otras instancias del proceso pueden utilizarse papeletas diferenciadas que permiten identificar si existe una objeción de algún miembro permanente, aunque sin revelar necesariamente qué país la formuló.
De esta manera, los nueve apoyos obtenidos por el argentino representan un avance significativo, pero todavía no garantizan su llegada al cargo.
Una vez que el Consejo de Seguridad alcance un acuerdo y recomiende formalmente a un candidato, la designación deberá ser ratificada por la Asamblea General de Naciones Unidas.
Una definición que sigue abierta
La sucesión de António Guterres deberá resolverse antes de que concluya 2026, ya que el mandato del actual secretario general finalizará el 31 de diciembre.
Sin embargo, después de siete rondas de consultas, las negociaciones siguen estancadas y todavía no existe una fecha confirmada para la próxima votación.
La representante de Grecia ante Naciones Unidas, Aglaia Balta, que presidió la sesión del viernes, no precisó cuándo se realizará el siguiente sondeo. La organización de esa instancia quedará en manos de la próxima presidencia del Consejo de Seguridad.
Mientras tanto, continúan las conversaciones entre las delegaciones diplomáticas y no se descarta que aparezcan nuevas alternativas si los principales candidatos no consiguen superar las resistencias de las grandes potencias.
Grossi, por su parte, ha planteado la necesidad de impulsar una transformación profunda de Naciones Unidas para recuperar su protagonismo internacional y mejorar su capacidad de respuesta frente a los conflictos globales.
Con su mejor resultado hasta el momento y el respaldo de Estados Unidos, el argentino mantiene intactas sus posibilidades de convertirse en el próximo secretario general de la ONU. Su futuro, sin embargo, dependerá menos de la cantidad de votos que pueda sumar que de la posibilidad de alcanzar un acuerdo entre las potencias que tienen la última palabra en la elección.
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