La Cámara de Diputados le dio media sanción al denominado “Super RIGI”, un nuevo régimen de promoción de inversiones de gran escala impulsado por el oficialismo, destinado a proyectos superiores a los USD 1.000 millones vinculados a “industrias del futuro” y tecnologías de frontera aún no desarrolladas en el país. La votación cerró con 130 votos afirmativos y 106 negativos, en una sesión más ajustada de lo previsto.
El proyecto, impulsado por el bloque de La Libertad Avanza, contó con el respaldo del PRO, la Unión Cívica Radical, el Movimiento de Integración y Desarrollo, además de otros espacios provinciales. El régimen apunta a atraer capitales hacia sectores como inteligencia artificial, data centers, energía renovable, autos eléctricos, litio y uranio, entre otros.
El esquema incluye fuertes incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios: alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias del 15%, amortización acelerada de inversiones, deducción de quebrantos sin límite temporal, y una carga del 3,5% sobre dividendos. También contempla exenciones de derechos de importación y exportación, estabilidad normativa por 30 años y restricciones mínimas sobre la operatoria de los proyectos.
Durante el debate, el oficialismo defendió la iniciativa como una herramienta para atraer capital y dar seguridad jurídica, mientras que la oposición, con críticas de dirigentes como Victoria Tolosa Paz, Maximiliano Ferraro y Martín Lousteau, advirtió sobre la pérdida de soberanía fiscal y el costo de los beneficios otorgados a grandes corporaciones.
El proyecto ahora pasará al Senado, donde deberá ser debatido en busca de su sanción definitiva, en medio de una fuerte discusión política sobre el modelo de desarrollo y el rol del Estado en la atracción de inversiones.
¿Qué beneficios obtienen los proyectos incluidos en el Super RIGI?
El Super RIGI otorga un paquete amplio de beneficios para grandes inversiones, que incluye reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, baja de la alícuota sobre dividendos al 3,5%, amortización acelerada y deducción de quebrantos sin límite temporal. También contempla créditos fiscales para IVA, exenciones de impuestos a la importación y exportación, y reducción de contribuciones patronales.
A esto se suman ventajas financieras y cambiarias como la libre disponibilidad progresiva de divisas por exportaciones, la no obligación de liquidar ciertos ingresos en moneda extranjera y la estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por 30 años.
El régimen además garantiza seguridad jurídica para los proyectos, acceso a arbitraje internacional en disputas con el Estado, libertad para transferir participaciones societarias y amplias facilidades para el comercio exterior, siempre dentro del marco del proyecto adherido.
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