El crédito al consumo volvió a retroceder en octubre, principalmente por la caída de los saldos financiados con tarjetas de crédito. Aunque los préstamos hipotecarios mostraron una recuperación, ese movimiento no alcanzó para compensar la contracción de las líneas destinadas a las familias, según un informe de la consultora Equilibra.
El financiamiento total al sector privado registró una baja mensual de 0,1% en términos reales y sin estacionalidad. El comportamiento fue dispar entre los distintos segmentos: mientras los préstamos a los hogares cayeron 0,3%, el crédito destinado a las empresas creció 0,3%.
La evolución confirma las diferencias entre el financiamiento al consumo y las líneas vinculadas con la vivienda y la actividad productiva. En particular, las tarjetas concentraron la mayor retracción entre los préstamos familiares.
Dentro del financiamiento a los hogares, los saldos de tarjetas de crédito disminuyeron 2,1% real sin estacionalidad durante octubre. Los préstamos personales también retrocedieron, aunque en menor medida, con una baja de 0,1%.
En sentido contrario, las líneas con garantía real avanzaron 2,3% real, impulsadas por el crecimiento de los créditos hipotecarios. Sin embargo, esa mejora no fue suficiente para revertir el resultado negativo del conjunto de los préstamos a las familias.
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