La presidenta del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, afirmó que “de ninguna manera” hay una fractura entre ella y el Poder Ejecutivo y minimizó sus diferencias con el presidente Javier Milei. “Las divergencias son parte de la vida política”, dijo como para relativizar rumores.
Bullrich se refirió de ese modo a su decisión de ejercer “la objeción de conciencia” para rechazar el pedido del Gobierno de retirar el pliego -enviado por el propio Poder Ejecutivo- que propone como jueza a la platense María Verónica Michelli, cuya designación había sido aprobada por la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta y luego terminó votada por el recinto.
“De ninguna manera hay una fractura, el bloque está consolidado en sus ideas, tiene un trabajo de unidad muy claro y por eso hemos votado todos los proyectos que el Poder Ejecutivo ha enviado”, manifestó Bullrich en diálogo con el periodismo al ingresar al Senado. “El Gobierno necesita proyectos y nosotros los vamos a seguir trabajando uno por uno. Este jueves vamos a tener una sesión muy importante, porque no vamos a parar nuestra labor ni por el mundial, vamos a seguir trabajando”, insistió.
Más allá de sus dichos, Bullrich parece haber emprendido un camino no brusco de diferenciación de ciertas cosas del Ejecutivo. Lo empezó cuando reclamó públicamente que Manuel Adorni, el jefe de Gabinete investigado por presunto enriquecimiento ilícito, presente su declaración jurada de bienes, algo que por cierto aún no ha ocurrido.
Ayer dio otro paso más. Subió un video a sus redes que muestra imágenes de ella en el Senado y que en un momento dice: “Presidencia, vicepresidencia o jefatura de Gobierno”. Nada menos. La imagen llegó justo después de una semana cargada de tensión por la sesión del jueves pasado donde finalmente se aprobaron 73 pliegos judiciales, incluyendo la mencionada candidata Michelli resistida por el mileismo -dicen que sobre todo por Karina Milei, suerte de enemiga interna de Patricia- por ser la cuñada de un periodista que investigó presuntos casos de corrupción del Gobierno.
Lo que subió ayer es una imagen hecha con inteligencia artificial por la señal de noticias TN en la que se la ve frente al ingreso a un laberinto que tiene las tres posibles salidas políticas mencionadas antes. Todo a raíz de que en el último mes cobró fuerza la hipótesis de Bullrich como posible candidata presidencial en 2027, en caso de que la imagen de Milei no mejore en las encuestas o, eventualmente, frente a un escenario de ruptura.
Con letra de Tita
La pieza, musicalizada con el tema “Se dice de mi”, famosa canción de Tita Merello de 1943, pretende mostrar la hiperactividad de la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio. “Se fijan si voy, si vengo o si fui... Se dicen muchas cosas“, tuiteó ella.
Volvamos a sus declaraciones, que han sido muy cuidadas desde el episodio de la jueza. Respecto de la actitud del Ejecutivo de remitir al Senado el pliego de Michelli y después pedir su retiro, negó que haya existido “impericia política”. Es más, analizó que el Gobierno de Milei “ha decidido hacer una revolución en la Justicia”, lo cual puede “haber traído algún problema, pero lo importante también es mirar todo el panorama”.
Bullrich parece haber emprendido un camino no brusco de diferenciación
“Este es el primer Gobierno que toma la decisión de no dejar a la Justicia como está ahora, con (jueces) subrogantes, con problemas, con jueces que tienen que viajar 1.000 kilómetros de un lugar a otro”, subrayó. “Ha salido una comunicación interna de la misma Libertad Avanza que para mí es muy importante, diciendo que en el marco de los acuerdos importantes que tiene nuestro proyecto, las divergencias son parte de la vida política”, sostuvo Bullrich.
Todo muy lindo pero la verdad es que su decisión de votar en contra de la orden de la Rosada (en realidad se abstuvo con respeto al pliego de la jueza) sacudió al oficialismo. Reveló su decisión tras tener una conversación con el presidente Milei. “Conozco y respeto plenamente la facultad constitucional del Presidente de la Nación para proponer y retirar pliegos. Del mismo modo, considero que expresar mis principios también forma parte de la responsabilidad que tengo como dirigente y como integrante de este espacio”, escribió aquella vez. Y ratificó su pertenencia irrestricta al proyecto libertario.
Espalda propia
Obvio que eso no gustó en la Rosada, menos en el karinismo, donde el disenso con la hermanísima se castiga con el destierro político. Pero Bullrich tiene espalda propia y se adelantó a los hechos anunciando sus intenciones. Sabe que no es momento para que Milei prescinda de ella y tampoco para que ella explore un camino independiente. Falta mucho para las elecciones de 2027.
Hubo, incluso, una foto de ella con Karina en el despacho de la secretaria General de la Presidencia como para alejar las versiones sobre ruidos internos. La verdad, nadie se creyó esa actuación.
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