El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario legislativo complicado. A pesar de las negociaciones con gobernadores y aliados parlamentarios, todavía no consigue los votos necesarios para avanzar con dos de sus principales objetivos: la aprobación del Presupuesto y la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Ambas iniciativas permanecen en veremos y exponen las dificultades del oficialismo para construir mayorías en el Congreso.
La falta de acuerdos preocupa especialmente en la Casa Rosada, donde reconocen que las conversaciones avanzan más lentamente de lo esperado. A la resistencia del peronismo se suman las exigencias del PRO, los reclamos de los gobernadores radicales y las diferencias internas de La Libertad Avanza.
Mientras tanto, Milei intenta fortalecer su relación con las provincias mediante una agenda de visitas a distritos donde avanzan inversiones vinculadas con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, esos acercamientos todavía no garantizan el respaldo legislativo que necesita.
El Presupuesto
La principal preocupación del ministro de Economía, Luis Caputo, pasa por conseguir la sanción del Presupuesto, una herramienta que el Gobierno considera fundamental para ofrecer previsibilidad económica y enviar una señal de confianza a los mercados.
La inquietud aumentó después de que el riesgo país alcanzara el viernes su nivel más alto del año, en medio de un escenario financiero marcado por la incertidumbre.
El oficialismo no espera contar con el respaldo del bloque peronista, que resolvió abstenerse en la votación general y concentrar sus esfuerzos en la discusión particular de los artículos.
Por eso, las negociaciones apuntan especialmente al PRO y a los gobernadores que mantienen canales de diálogo con la administración libertaria.
El partido de Mauricio Macri presentó siete condiciones para acompañar el proyecto. Entre los reclamos transmitidos por Cristian Ritondo al presidente de Diputados, Martín Menem, aparecen rebajas impositivas, la extensión del régimen de autopartes, medidas vinculadas con la recaudación y pedidos específicos de financiamiento para la Ciudad de Buenos Aires.
También exige incorporar las transferencias de coparticipación avaladas por la Corte Suprema y reconocer deudas pendientes.
Las PASO, otro proyecto sin mayoría asegurada
La intención de suspender las primarias encuentra resistencias incluso entre sectores que acompañaron otras iniciativas del oficialismo.
El peronismo busca consolidar una posición común para bloquear la reforma electoral. En una reunión realizada en la representación de La Pampa participaron dirigentes como Sergio Massa, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y gobernadores opositores.
El encuentro permitió ratificar el rechazo a los cambios impulsados por la Casa Rosada, aunque las diferencias internas sobre la estrategia electoral de 2027 continúan abiertas.
Massa sostiene que el problema del oficialismo no se limita a la oposición peronista, sino también a la falta de acompañamiento del PRO, sectores de la UCR y dirigentes cercanos a Patricia Bullrich.
Kicillof, por su parte, volvió a defender las elecciones internas como mecanismo para definir candidaturas. Ante intendentes bonaerenses, planteó la necesidad de evitar decisiones tomadas exclusivamente por las conducciones partidarias.
En paralelo, Máximo Kirchner impulsó públicamente una eventual candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, una definición que volvió a exponer las disputas por el liderazgo opositor.
Para el Gobierno, estas diferencias representan una oportunidad política, pero por ahora no alcanzan para destrabar la iniciativa.
Los gobernadores, en el centro de las negociaciones
En busca de respaldos, Milei decidió incrementar su presencia en las provincias donde avanzan proyectos vinculados al RIGI.
Durante una visita a Catamarca, el Presidente cuestionó duramente al gobernador riojano Ricardo Quintela por su oposición al régimen de inversiones. El mandatario provincial respondió acusándolo de no impulsar obras públicas.
Sin embargo, la Casa Rosada mantiene una mirada diferenciada sobre los gobernadores peronistas. Algunos conservan canales de diálogo institucional y otros han acompañado al oficialismo en votaciones importantes.
La participación de mandatarios como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Osvaldo Jaldo en actividades vinculadas con el RIGI fue interpretada como una señal de acercamiento.
El Gobierno también pretende profundizar su presencia en San Juan, Jujuy y Mendoza, provincias donde existen inversiones que busca exhibir como resultados de su política económica.
La estrategia apunta a mostrar actividad productiva y, al mismo tiempo, fortalecer los vínculos con gobernadores cuyo respaldo puede resultar decisivo en el Congreso.
Las internas libertarias agregan incertidumbre
Las dificultades para reunir votos coinciden con nuevos movimientos dentro de La Libertad Avanza.
La creciente exposición de Karina Milei y las versiones sobre eventuales cambios en el armado político generaron incomodidad en sectores cercanos a Patricia Bullrich.
La participación presidencial en actividades vinculadas con la senadora Nadia Márquez alimentó especulaciones sobre posibles modificaciones en los equilibrios internos.
Santilli, mientras tanto, intenta sostener los puentes necesarios para avanzar con los acuerdos legislativos y evitar que las disputas dentro del oficialismo terminen debilitando las negociaciones.
A ese panorama se suman movimientos en áreas de gestión, como la salida de Daniel González de la Secretaría de Energía y Minería y la renuncia de César Oscar Lencina a la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología.
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