Una huelga sorpresiva paralizó ayer por varias horas a las seis líneas de subte (A, B, C, D, E, H) y el premetro porteño, tras la detención de tres dirigentes sindicales durante una protesta, informaron la empresa operadora y el gremio del sector.
La operadora Emova informó a la mañana que todas las líneas se encontraban interrumpidas “por medidas de fuerza gremial”. El servicio se restableció cinco horas después, luego de que los delegados gremiales (Néstor Segovia, Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia) fueran puestos en libertad. No obstante, fueron informados de la apertura de una causa en sus contras.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (tranvía) advirtió en un comunicado que la medida de fuerza se originó en la detención de los representantes sindicales y denunció una criminalización de la protesta.
El sindicato explicó que el conflicto comenzó a raíz de una sanción impuesta a un trabajador considerada “abusiva”. Como respuesta, los empleados abrieron los molinetes de la estación cabecera de la línea B para permitir el ingreso gratuito de pasajeros.
La policía intentó impedir la medida y se produjo un altercado tras el cual tres gremialistas fueron arrestados por obstaculizar a las fuerzas de seguridad, explicó el secretario de Seguridad de la ciudad, Maximiliano Piñeiro. La fiscalía también emitió una orden de arresto contra el trabajador que había abierto una puerta de emergencia para permitir el ingreso gratuito de pasajeros.
“El que bloquea un servicio esencial va preso. Sin vueltas”, escribió en X el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. “No vamos a aceptar extorsiones mafiosas”.
En junio, el gobierno de Macri dispuso que el subte y Premetro, que transportan unos 800.000 pasajeros diarios en la ciudad de Buenos Aires, debían mantener al menos 50% de su funcionamiento durante huelgas por ser considerados “servicio trascendental”.
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