En el marco del inicio formal de la 30º Cumbre Iberoamericana que sesiona en Madrid, el presidente Javier Milei y su par del Gobierno español, Pedro Sánchez, protagonizaron este jueves su primer contacto personal tras los cruces y las tensiones diplomáticas que marcaron la relación bilateral a lo largo del último año.
El encuentro, seguido con marcada expectativa por la prensa internacional, se limitó a un saludo formal, breve y desprovisto de gestos de cordialidad, durante la recepción a los mandatarios tuvo lugar en la Galería de las Colecciones Reales, donde Sánchez encabezó la línea de bienvenida junto al Rey Felipe VI y al secretario General iberoamericano, Andrés Allamand. Previamente, el canciller español José Manuel Albares había recibido a Milei en el acceso al complejo con un sobrio apretón de manos protocolar.
La XXX Cumbre Iberoamericana, presidida por Felipe VI junto a Sánchez y Allamand, reúne a delegaciones de 22 naciones, de las cuales 10 están encabezadas por sus presidentes, entre ellos la costarricense Laura Fernández y el chileno José Antonio Kast.
Milei comparó al socialismo con el fascismo
Iniciada la actividad, Milei equiparó este jueves al socialismo con el fascismo en los debates de la Cumbre Iberoamericana de Madrid, ante el anfitrión, el socialista Pedro Sánchez, con quien ha mantenido duros enfrentamientos políticos.
El dirigente ultraliberal argentino, quien ya hace dos semanas llamó "impresentable dictador" y "corrupto" a Sánchez en la capital española, hizo una diatriba contra el socialismo durante su turno de palabra en la sesión plenaria de la cumbre del bloque de 22 países.
"Esta equivalencia entre socialistas y fascistas no es casual, comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento", dijo Milei.
"El socialismo es fascista en política, y el fascismo es socialista en economía", insistió Milei en el plenario en la Galería de las Colecciones Reales, un museo aledaño al Palacio Real, al criticar las "agendas que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa".
A su llegada a la cumbre iberoamericana, marcada por la ausencia de muchos líderes latinoamericanos como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum, Milei y Sánchez se dieron un frío y breve apretón de manos.
Siempre controversial, Milei no acudió el miércoles a la inauguración de la reunión ni a la cena posterior ofrecida por el rey Felipe VI, para en cambio entrevistarse con el jefe de la extrema derecha en España, su aliado Santiago Abascal, a pocas semanas de las elecciones generales españolas del 29 de noviembre.
Según las encuestas, la derecha ganaría los comicios, pero sin mayoría absoluta, por lo que para formar gobierno necesitaría el apoyo de la extrema derecha.
A esta Cumbre Iberoamericana asisten otros representantes de la derecha de una América Latina volcada actualmente hacia ese lado del espectro político, como el chileno José Antonio Kast, la costarricense Laura Fernández, el boliviano Rodrigo Paz y el hondureño Nasry Asfura.
Pese a la reducida participación al más alto nivel, el secretario general iberoamericano, el chileno Andrés Allamand, prometió que la cumbre será la de "mayor impacto" de "los últimos 20 años", más aún viniendo de la anterior, en Ecuador, a la que solo asistieron cuatro presidentes y que no tuvo declaración final por desacuerdos.
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