Estados Unidos oficializó una nueva medida para ampliar temporalmente la importación de carne vacuna con el objetivo de aumentar la oferta y contener los precios internos. Sin embargo, la Argentina quedó afuera del beneficio debido a que ya cuenta con una cuota preferencial para ingresar al mercado estadounidense.
El presidente Donald Trump firmó una proclamación que habilita el ingreso de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna sin aranceles durante 90 días, a partir del 1° de septiembre. El esquema permitirá importar hasta 100.000 toneladas mensuales y estará destinado exclusivamente a cortes magros que serán utilizados para elaborar carne molida.
La decisión de la Casa Blanca responde a la preocupación por el abastecimiento y el fuerte aumento de los precios de la carne en Estados Unidos. El rodeo bovino norteamericano se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas y la producción de carne vacuna estadounidense podría caer cerca de un 4% respecto de 2025, según las proyecciones citadas por la administración Trump.
Pero la medida tiene una particularidad para la Argentina: no podrá aprovechar esta nueva megacuota. La proclamación excluye expresamente a los países que ya poseen contingentes específicos o preferenciales para exportar carne vacuna a Estados Unidos.
Argentina se encuentra en ese grupo junto con Uruguay, Australia y Nueva Zelanda. En el caso argentino, la cuota anual fue ampliada este año de 20.000 a 100.000 toneladas, como parte del acuerdo comercial alcanzado con Washington.
El principal beneficiado por la nueva medida sería Brasil, que actualmente no dispone de un cupo preferencial para acceder al mercado estadounidense. De esta manera, los frigoríficos brasileños tendrán una oportunidad adicional para incrementar sus envíos durante el período de vigencia del programa.
La exclusión argentina, sin embargo, no implica un retroceso en las condiciones de acceso al mercado estadounidense. El país conserva su cuota propia de 100.000 toneladas, que representa una mejora significativa respecto del esquema histórico y abre una posibilidad de expansión para las exportaciones de carne.
De hecho, en febrero pasado el acuerdo bilateral entre Buenos Aires y Washington había ampliado en 80.000 toneladas el contingente argentino. El sector estimó entonces que el incremento podría representar hasta US$800 millones adicionales en exportaciones si se aprovechaba plenamente.
La Casa Blanca justificó la apertura temporal por la necesidad de incrementar rápidamente la oferta disponible para los consumidores. Según el gobierno estadounidense, la importación adicional podría representar aproximadamente un 10% más de carne vacuna respecto de las proyecciones actuales.
Además, la administración Trump pretende que los cortes incluidos en el programa lleguen al mercado con un descuento cercano al 25% respecto de los valores habituales de importación, con el objetivo de aliviar el precio de la carne molida.
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