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Con el caso de la aspirante a jueza Verónica Michelli el gobierno se pegó un tiro en los pies. Uno más, ejercicio que increíblemente cultiva como si eso no tuviera ningún costo político y en términos de opinión pública.
Ayer bordeó la humillación: debió aceptar que la oposición le impusiera la agenda legislativa y, por amplia mayoría, se lograra la aprobación sobre tablas del pliego de la platense como magistrada del Tribunal Federal Nº 3 de esta Ciudad. Un tema que ni siquiera estaba en el temario inicial del día.
El Ejecutivo había cometido un dislate digno del Guiness: envió al Senado el pliego de Michelli en el marco de una serie de propuestas para cubrir vacantes judiciales; el pliego obtuvo las firmas necesarias en la comisión de Acuerdos pero luego de eso el propio Ejecutivo optó por impulsar el retiro del mismo. ¿Objeciones a la candidata? El gobierno nunca las hizo públicas pero extraoficialmente trascendió con categoría de verdad que se debía a que la abogada es la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, investigador de casos de corrupción que tocan a este gobierno.
Comenzó así una guerra de nervios que el oficialismo, digámoslo, tenía perdida de antemano: hasta los propios se desmarcaron de la orden de vetar el nombramiento. Pero ayer fue, directamente, una piña en la testa para la Rosada. El pliego de Michelli fue aprobado por 44 votos a favor, 18 en contra (todos aportados por representantes del oficialismo) y dos abstenciones.
El formoseño Francisco Paoltroni fue el único oficialista que votó a favor. No sorprende: enojado porque Javier Milei no contempla para nada la posibilidad de intervenir federalmente su provincia (gobernada por un régimen cuasi feudal que comanda el peronista Gildo Insfrán) ya se había opuesto a otros temas sensibles para los violetas. Como la propuesta de postular al polémico juez Ariel Lijo a la Corte Suprema de Justicia. Item que, por cierto, también terminó en derrota de la Rosada.
abstención y ausencia
Una de las abstenciones fue la de Patricia Bullrich, jefa de bloque, quien ya había anunciado su “objeción de conciencia” a cumplir la orden de Milei -dicen que pergeñada por su hermana Karina- de retirar del Senado el pliego con la nominación de Michelli por su relaciones familiares. O sea, votó diferente de su bancada. Dato para anotar. En tanto, el corbobés Luis Juez, otro que había puesto un asterisco a la decisión oficialista, abandonó el recinto para no votar. Artilugios válidos pero que exponen mucho.
La derrota legislativa se debió a cómo actuó el oficialismo. No respetó acuerdos previos, sellados en la reunión de labor parlamentaria. Allí, Bullrich había acordado incluir en la sesión el tratamiento de 50 de los 73 pliegos judiciales que tenían dictamen de comisión, excluyendo el de Michelli. Pero minutos antes de iniciar la sesión comunicó a la oposición que se discutirían la totalidad de los despachos. ¿Presionada por la Rosada? Es posible.
Obligada a pedir un cuarto intermedio para calmar el despiole, Bullrich acordó finalmente que se trataran los 73 pliegos judiciales, como quería el oficialismo, pero concedió incluir el de la platense a pesar de que su dictamen fue firmado el miércoles y no se cumplían los 7 días que se necesitan para llevarlo al recinto. Así, la oposición logró exponer a los violetas: el combo fue aprobado con los dos tercios y la cuñada del periodista tuvo el acuerdo de la Cámara. Que era lo que no querían los hermanos Milei.
A la firma del Presidente
Ahora, la pelota está en manos del Presidente, quien deberá resolver si firma el decreto de designación de Michelli como jueza, último paso del proceso establecido por la Constitución Nacional para ocupar vacantes en el Poder Judicial. En los hechos, puede mantener demorada su designación, dejándola en un limbo. No sería lo aconcejable, si quieren que la derrota legislativa se olvide rápidamente.
Según pudo recoger este diario, en la Rosada están que trinan. Fuentes oficialistas contaron que hace días se inició una suerte de búsqueda en el historial laboral de Michelli, acaso para tratar de esmerilarla frente a la opinión pública. Sería otro papelón. Lo dicho: ya la posible maniobra de dilación de su nombramiento efectivo podría traerle un costo político fuerte al gobierno libertario en un sector social con valores republicanos, porque el caso ha adquirido una visibilidad mediática notable y la postulante a jueza recibió el apoyo del arco político opositor -quedó en claro ayer- y de distintas organizaciones vinculadas a la Justicia y a lucha por los valores democráticos.
Tras la sesión, Milei posteó un mensaje en el que celebró la aprobación de los setenta y pico de pliegos. Es decir, el de Michelli incluido. “El inicio de la reconstrucción de la Justicia”, afirmó el mandatario. Tal vez haya sido el anuncio de lo que viene.
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