El intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, protagonizó uno de los momentos más llamativos del encuentro Democracia y Desarrollo, realizado el martes pasado en el Malba: en medio de su exposición sobre políticas públicas, inversión y productividad, mostró ante el auditorio una moto compactada que había sido secuestrada por circular con un caño de escape antirreglamentario.
Passaglia compartió panel con los jefes comunales Pablo Javkin (Rosario), Ramón Lanús (San Isidro), Diego Valenzuela (Tres de Febrero, en uso de licencia) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), quienes quedaron sorprendidos ante la ocurrencia de su par de San Nicolás.
El sorpresivo gesto del intendente está relacionado con una política contra los escapes adulterados que ya se aplica en San Nicolás. En abril, su hermano y diputado bonaerense, Manuel Passaglia, presentó en la Legislatura bonaerense un proyecto para endurecer las sanciones contra quienes circulen con escapes libres, adulterados o no homologados y habilitar, en los casos más graves, la compactación del vehículo. La iniciativa también contempla el decomiso y la destrucción de los escapes ilegales.
“Esto que ven acá es una moto con caño de escape prohibido, antirreglamentario, de los que se usan para molestar y hacerle la vida imposible a los vecinos con ruidos molestos y cortes. Obviamente, está compactada”, explicó Passaglia desde el escenario, mientras exhibía el vehículo compactado.
La aparición de la moto sirvió como disparador de su discurso. “Muchos de acá se preguntarán qué tiene que ver esto con invertir. Muchísimo”, sostuvo. En ese sentido, vinculó la medida con las condiciones que, a su entender, resultan indispensables para atraer inversiones a la Argentina: “Lo primero que se necesita para atraer capital privado es recuperar la confianza de los empresarios, la gente y los inversores. Sin confianza no hay inversiones; y sin inversiones no hay desarrollo”.
Ante la sorpresa del público, Passaglia planteó que esa confianza no depende únicamente de las variables macroeconómicas, sino también de la capacidad del Estado para garantizar reglas claras, prestar servicios y resolver los problemas cotidianos. ¿En qué ciudad alguien de los que está acá arriesgaría su capital? Es simple: en una ciudad que funciona”, afirmó.
El proyecto surgió a partir de los reclamos por contaminación sonora y establece se pueda secuestrar preventivamente el vehículo y retener la licencia del conductor. Entre los criterios para disponer la compactación aparecen la gravedad de la alteración, el nivel de emisión sonora, la intencionalidad, la afectación de la convivencia urbana y el lugar donde se produzca la infracción.
Durante su intervención en el Malba, Passaglia amplió el planteo hacia el funcionamiento general del Municipio de San Nicolás y aseguró que la simplificación del Estado y la reducción de la presión tributaria forman parte de la misma estrategia para atraer inversiones: “Una ciudad que funciona es una ciudad que simplifica y elimina tasas. Somos la ciudad que menos empleados públicos tiene por habitante de Argentina: tenemos 490 empleados para más de 170 mil habitantes. Son sólo tres empleados cada mil habitantes”.
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