Vino de visita a la Argentina la N°1 del FMI, Kristalina Georgieva, y el Gobierno tuvo la pertinente idea de llevarla a Vaca Muerta a que vea en persona de dónde van a salir los dólares con que le vamos a devolver la plata al FMI. Otra muestra de que el Gobierno tiene puestas todas sus fichas en la economía extractiva.
Sin negar la importancia de los recursos naturales, cierto es que para que se conviertan en desarrollo social es fundamental que, de alguna manera, se traduzcan en muchos empleos de calidad. Aquí es donde la economía extractiva está mostrando su debilidad.
En los últimos dos años prácticamente la totalidad del aumento en el empleo fue de la mano del cuentapropismo no registrado el cual, en general, no es bien pagado. Esto es el resultado de que las empresas privadas tuvieron una caída de 200.000 puestos de trabajo formales. Cuando hay menos demanda de trabajadores también hay estancamiento del salario real.
Desde 2018, cuando se acelera la inflación, a la actualidad el salario real acumula una pérdida de 20% y en los últimos dos años, ya con la inflación controlada, tampoco hubo recuperación de manera que los salarios reales hoy están en un nivel similar al que tenían a fines de 2023.
Para entender este fenómeno que se está dando en el mercado de trabajo es interesante analizar la desagregación por sectores. Tomando el mes de noviembre de 2023, justo antes que asuma el Gobierno, y mayo de 2026 se observa que la industria, la construcción y el comercio muestran caídas en el nivel de producción del orden del 9% y en el empleo formal de 6%. Estas son las clásicas actividades urbanas alejadas de la economía extractiva.
NÚMEROS Y REALIDAD
Esto lleva a muchos a pensar que la gente debería trasladarse a donde están las extractivas que es donde crece la economía. No le erran. Porque los sectores de petróleo, gas y minería crecieron 37% en promedio. En donde sí le erran es en creer que allí está el aumento del empleo porque en estos sectores el empleo asalariado formal también se redujo en un 9%.
Cuando hay pérdida aumento de la producción y pérdida de empleos es porque está habiendo reconversión tecnológica ahorradora de mano de obra. Lo que no significa –como la intuición indicaría– que tenga que haber desempleo. Por el contrario, con la tecnología ahorradora de mano de obra hay mayor productividad lo que genera mayores ingresos por persona en los sectores que se reconvierten. Esto debería aumentar la demanda en los otros sectores que no se reconvierten. Pero esto no está sucediendo.
EL CEPO CAMBIARIO
En este sentido, la reforma anunciada a la carta orgánica del Banco Central es pertinente para dar certezas de que el equilibrio fiscal es una política de Estado. Pero también es urgente eliminar el cepo cambiario aprovechando que los sectores más dinámicos en la generación de divisas (agro y extractivas) están en expansión. Esto debería traducirse en mayor confianza de la gente aumentando la demanda de dinero lo que daría pie a bajar las tasas de interés para recuperar el crédito privado para el consumo y la inversión. El crédito es el motor del crecimiento de la economía sin inflación.
Igual de importante es el acuerdo de coordinación fiscal entre la Nación y las provincias para ordenar impuestos. Particularmente importante es crear el Súper IVA para que las provincias puedan eliminar Ingresos Brutos y los municipios sus tasas que gravan las ventas. Estos dos impuestos aniquilan las rentabilidades lo que desalienta las inversiones y fomentan la informalidad. Por esto hay que incorporarlos dentro del IVA que es un impuesto neutral a la producción.
LA DESTRUCCIÓN DE EMPLEOS
El Gobierno tiene importantes logros en materia de equilibrio fiscal y reducción de la inflación. Pero esto no justifican subestimar los problemas pendientes. La destrucción de empleos es una alarma que debe ser escuchada. No sólo por las secuelas sociales negativas sino también porque erosiona el apoyo político a las reformas modernizadoras que el gobierno está encarando.
Vaca Muerta sirve para generar los dólares que le debemos al FMI. Pero en materia de empleos necesita políticas acompañantes donde se destacan como esenciales el total y definitivo ordenamiento monetario, cambiario y tributario.
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